Diario de León

El Instituto Geográfico detectó dos seísmos en la zona del viaducto 15 días antes del derrumbe

El Ministerio reconoció ya durante las obras en Piedrafita que era la parte geológica «más complicada de España»

El pilar de la izquierda, en la foto, será derribado en las próximas semanas. L. DE LA MATA

El pilar de la izquierda, en la foto, será derribado en las próximas semanas. L. DE LA MATA

Ponferrada

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La zona del viaducto del Castro sufrió dos terremotos en los 15 días anteriores al derrumbe de uno de los tableros de hormigón que ha cortado el tráfico por la A-6 en el límite de la comarca del Bierzo. Fueron en un radio de 25 kilómetros, en la zona de Lugo, concretamente en As Nogais y Triacastela, a 15 y 24 kilómetros respectivamente de la zona del siniestro. Así se refleja en el panel del Instituto Geográfico Nacional que informa sobre los seísmos detectados en España en los últimos 30 días.

A priori, la actividad sísmica en esta zona fronteriza entre el Bierzo y Galicia no es la causa última del derrumbe, aunque también se está analizando, según técnicos que trabajan sobre el terreno. Y no son los únicos. En la zona de Trabadelo y Vega de Valcarce se han localizado pequeños seísmos en los últimos años también.

Qué pasó aún es una incógnita que está valorando la Dirección General de Carreteras desde hace una semana sin dar explicaciones aún, porque, supuestamente, el tablero estaba reparado para abrirse de nuevo al tráfico después de un año de trabajos.

El primero de los seísmos tuvo como epicentro Triacastela, a 24 kilómetros de Piedrafita, el 20 de mayo, con una intensidad de 2,3 mbLg, magnitud utilizada por el Instituto Geográfico Nacional similar a la Richter. El segundo se localizó en As Nogais, ocho días después, el 28 de mayo, con una intensidad de 1,8.

Las zapatas de las pilas de los viaductos de Piedrafita cuentan con unos muelles precisamente para que amortiguen movimientos bruscos, aunque los seísmos añaden un interrogante más a un derrumbe que no tiene antecedentes en España, según reconoció el propio director general de Carreteras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), Javier Herrero, en su visita a la zona el pasado 8 de junio, al día siguiente de que se viniera abajo la mole de toneladas de hormigón.

Ya su antecesor en el cargo en el año 2000, Antonio Alonso Burgos, en una visita a las obras junto al entonces consejero de la Xunta, José Cuiña, reconoció la existencia de problemas para asentar los viaductos «porque es la zona geológicamente más complicada de España», según dijo a los periodistas. En los 52,5 kilómetros de Piedrafita entre Galicia y el Bierzo trabajaron en turnos de día y noche 3.000 obreros y la obra costó 72.000 millones de pesetas de la época.

También es verdad que la zona ha sido ampliamente estudiada. En un informe sobre los desmontes en el valle del río Valcarce para hacer la autovía, profesores y estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de La Coruña ya advirtieron de la complejidad del terreno en esta zona fronteriza entre el Bierzo y Galicia.

Entre otras causas, decía textualmente el informe, por la existencia de numerosas fallas y zonas de fracturación, los niveles intercalados de pizarras muy arcillosas, carbonosas (ampelíticas) o muy alteradas, «que constituyen prácticamente un material tipo suelo», y la presencia de paquetes calizos o diques de cuarcita, «bastante fracturados en ambos casos», añadía el estudio, que está publicado en la web de este centro universitario gallego.

De momento, equipos de medición están trabajando sobre el terreno para valorar los daños con el fin de proceder a derribar una pila que empujó en su caída el tablero de hormigón, que no causó daños personales.

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