domingo. 04.12.2022
REHABILITACIÓN

El latido de la Casa Villarejo

Una exposición permanente con fotos del artista y una sala de conciertos, opciones para dotar de contenido al edificio modernista
Alumnos y profesores ante la fachada. L. DE LA MATA

En el año de su centenario, Casa Villarejo vuelve a latir por dentro. Después de décadas de abandono en la plaza Mayor de Bembibre y adquirido por el Ayuntamiento para convertirlo en un nuevo espacio cultural, el edificio modernista que habitara el empresario y benefactor de la villa, y hoy más conocido por su faceta como fotógrafo, Bernardo Alonso Villarejo, está a solo un paso de poder albergar una muestra permanente con las imágenes que el artista discreto tomó «en los límites de las sombras», como tituló el Instituto Leonés de Cultura el libro que le ha dedicado a su memoria. Pero la Casa Villarejo, adelantó ayer la alcaldesa Silvia Cao al presentar una nueva fase de su restauración, podría tener espacio suficiente en sus dos plantas para acoger además una pequeña sala de conciertos.

El Ayuntamiento dio ayer por finalizado el programa mixto que ha servido para realizar los trabajos de albañilería en el interior del edificio más emblemático del Bembibre modernista. Sin embargo, queda aún pendiente mucho trabajo para que ese inmueble recupere el esplendor que tuvo cuando fue construido hace ahora un siglo.

El ayuntamiento de Bembibre adquirió la Casa Villarejo para engrosar el patrimonio municipal en 2015 con una inversión de 600.000 euros que incluía la finca de la propiedad y los anexos con fachada a la calle oscura. Tras la adquisición han sido distintos programas de formación y empleo los aplicados en la restauración de la propiedad: el Plan Dual III con 187.000 euros, el Plan Provincial de la Diputación que invirtió 100.000 euros en la restauración de las fachadas. 190.000 euros del Plan Dual IV y finalmente el Programa Mixto ‘Villarejo’ que durante doce meses ha ocupado a doce personas para las obras en las plantas segunda y tercera del edificio, y ha contado con una aportación del Ecyl y el Ayuntamiento superando los 200.000 euros.

Sin embargo son aún varios los trabajos pendientes, recordaba Cao. «Aún falta la calefacción, trabajos de electricidad y fontanería y otros retoques». El equipo de gobierno de Bembibre, que volverá a solicitar nuevas fases de programas de formación y empleo, todavía considera pronto para definir la finalidad que tengan las nuevas instalaciones, si bien, según Cao ya barajan opciones. «Entendemos que debe acoger una exposición permanente de Villarejo y también una sala de pequeños conciertos».

En el acto de clausura del tallero se entregaron los diplomas a los 12 alumnos que durante un año han participado del Programa Dual y se contó con la presencia del gerente provincial de Empleo, Francisco Javier Otazu, quien no pudo «comprometer» la concesión de nuevos programas formativos a Bembibre «porque se decide entre varias solicitudes y en función de las característica y necesidades». Pero destacó la importancia de estos programas y deseó a los recién diplomados el mismo nivel de inserción laboral que se obtienen con este tipo de actividades formativas y que va, según Otazu, entre un 60 y un 80 poor ciento. «Son los programas que mejor cumplen las políticas de empleo», señaló.

El latido de la Casa Villarejo
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