lunes 23/5/22
Tres cuerpos en la cuneta

El misterio del matrimonio asesinado en la Curva de Magaz

La ARMH exhumará antes de que acabe el invierno a la pareja formada por Filomena Ferrera y José Souto, y a Francisco Gundín
                      Voluntarios de la ARMH durante una de las exhumaciones de 2008. Abajo, Francisco Gundín. LDM
Voluntarios de la ARMH durante una de las exhumaciones de 2008. Abajo, Francisco Gundín. LDM

                      El PCE celebró el centenario del partido en su sede berciana. LDM                    Murieron asesinados en la Curva de Magaz de Abajo, la Curva de la Muerte de Camponaraya, y allí fueron enterrados junto otro vecino de Cobrana. Se llamaban Filomenta Ferrera y José Souto Anido, y los motivos por los que una noche de noviembre de 1936 se los llevaron de su casa en Congosto junto al antiguo marino mercante Francisco Gundín, de militancia republicana, siguen siendo un misterio para la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que este invierno acometerá una nueva campaña de exhumación para dar con los restos de las tres víctimas de la represión franquista sin haber podido localizar a ningún familiar del matrimonio. «Todavía no sabemos por qué se los llevaron», explicaba ayer el vicepresidente de la ARMH, que transcurridos tres años desde el primer intento de dar con los cuerpos, cuenta con el permiso del propietario de la finca donde supuestamente están enterrados para tratar de localizarlos. La ARMH solo espera coordinarse con el dueño de la vivienda con jardín que ocupa la curva, a pocos metros del monolito en memoria de las víctimas asesinadas en Camponaraya inaugurado la pasada primavera, y con los familiares de Francisco Gundín, que contactaron con la asociación, para ponerse manos a la obra. Los voluntarios de la ARMH, que ya tiene contratada a una empresa de jardinería para dejar el terreno como estaba tras la exhumación, usarán la tecnología de geolocalización GIS, al alcance de cualquiera mediante una aplicación, para cotejar las antiguas fotografías tomadas por las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos en 1946 y 1956 —peinaron la península— con las actuales y evitar errores a la hora de cavar en torno a la senda donde los testimonios sitúa la fosa con los tres cuerpos.

Lo harán eso sí, sin conocer qué es lo que hizo que Filomena y José estuviera en la diana de los reaccionarios. De Francisco Gundín, que fue marino mercante con base en el puerto de Newark, en Nueva York, se conocen sus ideas republicanas. «Pero del matrimonio no sabemos nada y hemos rastreado el nombre de José Souto Anido incluso por Galicia», aseguraba ayer González. La ARMH sí ha logrado saber que se trataba de un pareja mayor. Gracias al acta de matrimonio de una de las hijas que tuvieron, que se casó en Congosto, han logrado averiguar que Filomena tenía entonces 66 años. Junto a su marido José Souto, habían llegado al Bierzo desde la localidad cántabra de Castro Urdiales. Y tuvieron un hijo y una hija. Pero 85 años después de su asesinato, la ARMH no ha podido dar con sus descendientes, que dejaron el Bierzo, y nadie en Congosto ha sabido dar noticia de su paradero.

La de las tres víctimas traídas a Magaz desde Congosto sería la última fosa que la ARMH busca en la Curva de la Muerte después de exhumar en 2008 dos sepulturas con 14 cuerpos.

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