viernes 27/5/22
                      El obispo y el presidente de la FCM, junto a otras autoridades que estuvieron en el acto. CEBRONES
El obispo y el presidente de la FCM, junto a otras autoridades que estuvieron en el acto. CEBRONES

La Fundación Cultura Minera celebró, ayer, una jornada especial que contó con la participación del obispo de Astorga, monseñor Jesús Fernández, que antes de realizar la bendición del museo, nave y minas, destacó el papel desempeñado por el sector y auguró un futuro alternativo para la cuenca. «Es un día para mirar hacia atrás y hacer memoria de lo que supuso esta cultura que ha concitado la energía de muchas personas», dijo antes de dar su visión personal sobre la puesta en marcha de la FCM: «No es para acumular fotografías o documentos, ni para reunir maquinarias; es para narrar la vida de mucha gente cimentada en el trabajo, la solidaridad y el sacrificio. Es también para mirar al futuro, porque la memoria es como las raíces de un árbol. De ese árbol se han cortado algunas ramas como la de la minería, pero hay que injertar nuevas ramas y esta es una que nace del mismo tronco y puede dar progreso y trabajo a esta comarca».

Junto a otras autoridades y vecinos, el obispo y el presidente de la Fundación, Manuel Lamelas, recorrieron las tres plantas del edificio antes de que la autoridad eclesiástica recordara que fue el hijo de «un minero de un día». «Mi padre trabajó un día en la mina en la zona de La Magdalena y se ve que se le hizo un trabajo muy difícil que no volvió». También recordó con añoranza el candil de carburo de su abuelo y, precisamente, uno de esos y un casco de minero fueron los regalo que recibió de la FCM.

Lamelas señaló que la presencia del obispo «es un paso más en la obtención del fruto de un proyecto que no está finiquitado y que iremos ampliando en los municipios integrados en la Fundación».

Obispo e hijo de minero de un día
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