sábado 07.12.2019
Obra desconocida del artista berciano

San Sebastián no se olvida de Amable

La Galería Ekain Arte Lanak abre el viernes una muestra de óleos y acuarelas, algunos expuestos por primera vez, del pintor Amable Arias (1927-1984), que dejó Bembibre para asentarse en Donosti
Uno de los óleos que se van a exponer. DL
Uno de los óleos que se van a exponer. DL

Son trazos abstractos, nacidos de la creatividad de uno de los mayores artistas nacidos en el Bierzo durante el siglo XX, y el próximo viernes colgarán, algunos de ellos expuestos por primera vez, de las paredes de la Galería Ekain Arte Lanak de San Sebastián; una ciudad que, a los treinta y cinco años de su fallecimiento, no se olvida del pintor Amable Arias.


Se trata, según contaba ayer Maru Rizo, la mujer que compartió los últimos 14 años de vida del artista nacido en Bembibre en 1927 y afincando en la capital guipuzcoana, de una docena de óleos, cuatro acuarelas y un autorretrato realizado a tinta. Los aficionados al arte de un creador que en los años sesenta del pasado siglo se hizo un nombre al lado de otros artistas del grupo Gaur como Chillida y Oteiza y cuya reputación no ha dejado de crecer a pesar de su temprano fallecimiento en 1984, podrán disfrutar de sus trazos —así se titula la muestra— a partir de las 19.30 horas en la galería ubicada en la calle Iñigo, 4 de la ciudad donostiarra, al lado de la plaza de la Constitución y muy cerca de donde el bembibrense tuvo su último estudio; un lugar donde Arias realizó buena parte de su obra en unos últimos años frenéticos .

 

La muestra cuenta con un catálogo que «pasará a ser uno de los más cuidados estéticamente dentro de la obra de Amable», explica Rizo. Ha sido diseñado por el Estudio Lanzagorta y Rizo, muy satisfecha con el resultado, espera que sea un buen recuerdo de la exposición, con obra realizada entre 1962 y 1967, sobre todo, pero también de la última etapa del artista.

 

Amable Arias se convirtió ya en sus años de aprendizaje en el mayor retratista que ha tenido Bembibre, con una serie de óleos y acuarelas de la plaza Mayor y de la Villavieja, realizados en buena parte en los años cincuenta, y de personajes populares de la localidad que retrataba en el viejo Café Mero, que hoy sigue abierto como Confitería Ferrero.

San Sebastián no se olvida de Amable