jueves. 07.07.2022

Sofía tiene 25 años, estudió hasta los 18 en Puente de Domingo Flórez. Hizo en Ponferrada, en el Álvaro de Mendaña, un ciclo de formación profesional básica de servicios administrativos. Hace un mes recogió su título.

—Tu vida no ha sido fácil, pero eres una luchadora, ¿Cómo te encuentras ahora?

—Muy feliz. Cuando me dijeron que tenía Síndrome de Williams me puse muy triste, porque no sabía lo que era. Luego me dio pena que la gente lo supiera, porque igual pensaban que la enfermedad era grave. Ahora ya sé lo que es y estoy tranquila.

—¿Qué tal van esos estudios para trabajar de ordenanza?

—Bien. No sé aún cuando sacarán las plazas para examinarme. Sigo a la espera.

—Como mujer afectada, ¿Qué le dirías a otras madres afectadas por todo lo que os pasó?

—Les diría que sean fuertes, que no se derrumben, que de esta se sale, como yo he salido y que no pierdan la esperanza; porque la esperanza es lo último que se pierde. ¡Que luchen, que no hay que dejar de luchar! Te rindes y eso no puede ser. Sí, es verdad, soy una luchadora nata.

«Hay que ser fuertes y no dejar de luchar»
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