miércoles. 17.08.2022

En la ‘zona cero’ de las centrales hidroeléctricas de Endesa

El centro de Montearenas supervisa 30 instalaciones del grupo segundo a segundo

En el exterior de las instalaciones de Endesa en Montearenas, desde donde se controlan 30 centrales hidroeléctricas del noroeste de España distribuidas por el río Sil a su paso por Laciana y el Bierzo, y las que compañía a gestiona en las cuatro provincias gallegas, Asturias y Castilla, un antiguo rodete que servía para transformar en electricidad el agua en uno de los saltos es uno de los atractivos del jardín. Se ha colocado en una estructura de hormigón intentando recrear lo más real posible lo que fue su funcionamiento durante décadas. «Es un rodete real; tenía cerca de 40 MW», explica el responsable de la Unidad de Producción Hidráulica, José Antonio Galván.

No es el único testigo de la historia de la división hidroeléctrica de Endesa que está en las instalaciones. Casi al pie del edificio, también sirve de decoración una válvula de desagüe de fondo que estaba en la presa de Ribeira, en As Pontes.

Las instalaciones de Montearenas de Endesa fueron durante muchos años el ‘hermano pequeño’ de la empresa. Compostilla era mucho Compostilla, pero hoy se han convertido en eje de la actividad de la empresa en la comarca con un creciente protagonismo en los últimos años. Por así decir, desde Ponferrada se puede dar cualquier orden para su parada, funcionamiento o en caso de avería.

La ‘zona cero’ de gestión está situada en la primera planta del edificio de oficinas. Es una sala a la que se accede por una puerta de seguridad con una clave. Tiene ocho pantallas de ordenador que son supervisadas las 24 horas del día por técnicos del grupo, entre ellos Óscar Álvarez, que está ahora trabajando. Sábados, domingos... Los 365 días del año. El control se lleva a cabo con la última tecnología, siempre con el apoyo de un amplio equipo técnico en alerta ante cualquier incidente, explica José Antonio Galván.

Pasó recientemente en la central de Quereño, en el término municipal de Rubiá (Ourense), muy cerca de Puente de Domingo Flórez. El fuego llegó hasta las instalaciones, aunque la rápida intervención de los equipos autonómicos y la Ume salvó la situación, se congratula el director de la división hidroeléctrica. «En caso de que veamos un parámetro fuera de lo que consideramos normal, eso hace que se desencadene determinado protocolo de aviso. Avisar al equipo de retén o a un técnico, permanentemente disponibles», comenta Galván.

La actividad hidroeléctrica en el Bierzo se inició en Fuente Azufre, hoy en deshuso, allá por los años 50 del siglo pasado. La producción de energía mediante el aprovechamiento de la fuerza del agua es ya centenaria. San Juan de Muro, en la provincia de Lugo, que ahora se gestiona desde Ponferrada, es una de las más antiguas, desde 1921.

Hoy se controla todo con visores y detectores en las instalaciones, pero antes ese trabajo de supervisión de las centrales se hacía con personal. Había trabajadores que vivían a pie de salto, que eran los que avisaban en caso de cualquier incidencia.

La seguridad

Más allá de producir electricidad, la gran prioridad de esta ‘zona cero’ instalada a las afueras de la capital berciana es la seguridad, remarca Galván. Tanto de las personas como del medio ambiente, añade, ya que las centrales hidroeléctricas disponen de canales, presas y hay que cumplir una serie de prioridades que regula la Confederación, como son los caudales ecológicos, el abastecimiento o el uso agrario.

El mayor aprovechamiento de las centrales coincide con el invierno y el deshielo de la primavera, de noviembre a abril. Más por lluvia que por nieve, en el caso de la mayoría de las centrales que se llevan desde el Bierzo.

En esta época del año, las labores se centran más en la revisión de las instalaciones aprovechando el estiaje, el nivel más bajo del caudal. En un año hidrológico medio —no empieza en enero sino que se inicia y termina en octubre—, la producción suele ser de unos 1.700 Gigawatios hora (GWh), explica el director de zona. Este año, que está siendo muy seco, ha bajado a un tercio, ni el 35% de un año normal.

Las centrales bercianas de la red están situadas en Santa Marina, Bárcena, Peadrada y Ondinas, y otra más situada en la cabecera del Sil, la de Rioscuro. El resto están en Galicia. Las que Endesa tenía en las provincias de Orense y La Coruña, y las que se han sumado en los últimos años tras asumir los saltos que tenía Enel Green Power España en la comunidad vecina.

En estos momentos, en la de Bárcena se está haciendo una inversión de 10 millones de euros para alargar su vida útil, explica Galván. Este año se está ejecutando uno de los grupos, de 32 MW, tanto en el alternador como en la turbina. En este caso, se hace en colaboración con el departamento de ingeniería del grupo italiano Enel.

Endesa gestiona las centrales hidroeléctricas propias o en régimen de concesión administrativa. La de Bárcena, por ejemplo, es titularidad del Estado y tiene varios usos. Además de generar electricidad se utiliza para la industria y el riego. «Todos los concesionarios estamos sometidos al arbitrio de Confederación», señala Galván. Otras como Cornatel, son titularidad de Endesa y sólo tienen como uso la generación de electricidad.

En la ‘zona cero’ de las centrales hidroeléctricas de Endesa