miércoles. 30.11.2022
Al léxico político criollo se ha agregado en el último tiempo, con múltiples fundamentos y razones, el de "socialista allendista". Cuando se cumplen cien años de su nacimiento, el ejemplo, la obra y el legado de Salvador Allende deslumbran a las nuevas generaciones y constituye un capital político y social de inmensas proyecciones que la izquierda y el progresismo chileno no están dispuesto a transar ni olvidar. Allende sigue vivo en la memoria y en el corazón de muchos latinoamericanos que ven en su revolución el camino para la liberalización del yugo del gigante americano. Son muchos los intentos de instaurar democracias estables y casi siempre es el enemigo del norte, el que acaba con ella propiciando golpes militares. Ahora parece que los tiempos van cambiando y las ideas y las propuestas concretas de Allende en las décadas de los 60 y 70 están presentes en las luchas que hoy libran Lula en Brasil, Lugo en Paraguay, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Daniel en Nicaragua, Tabaré en Uruguay y hasta Cristina en Argentina o Colom en Guatemala, entre otros. El allendismo aparece fortalecido, enfrentándose al neoliberalismo imperante, desafiando las tesis globalizadoras de las empresas transnacionales y al capitalismo voraz que nos invade. Allende fue asesinado pero sus ideas siguen vivas, para el bien de Hispanoamérica y para triunfo de la Humanidad.

ALLENDE VIVE
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