martes. 07.02.2023

El problema ahora surge en intentar defender la superioridad moral de una religión sobre otra; en decir "mi religión es mejor porque mis correligionarios no atentan contra las personas". No atentarán ahora. O al menos no de manera directa. El problema es que haya gente dispuesta a matar por un personaje ficcionado, novelado, por lo escrito en un cuento. Porque si ahora yo saliera a la calle a acribillar infieles con mi AK-47 (fabricada por los soviéticos, comprada por los americanos y vendida a los africanos para que se maten entre ellos) porque crea que Antoine de Saint-Exupéry es el evangelista de un Dios llamado El Principito me tomarían por el orate más loco sobre la faz de la tierra. Locura es seguir permitiendo que las religiones dominen la vida pública y por ende la vida del público. Algo que no sólo pasa en los países islámicos. Creo que ya es hora de defender, sin tapujos, la superioridad moral del ateísmo.

La superioridad moral
Comentarios