domingo 15.09.2019

¿Realidad o distopía?

Fueron muchas almas visionarias las que poblaron y pueblan este planeta. Si alguien tiene una mínima sensibilidad para las llamadas “cosas de la vida”, esas que pertenecen a lo mundano, a lo considerado normal, a lo ordinario… se habrá dado cuenta de la degradación en la que estamos cayendo. Algunos son, fueron, o quizá seremos, escritores de distopías. Puedo intuir cómo se sentían, qué fue lo que les llevó a imaginar y relatar esas espeluznantes historias, historias que, en muchos casos nadie hubiera llegado a sospechar, ni siquiera mínimamente, que algún día podrían llegar a hacerse realidad. Echen un vistazo a su alrededor. ¿No se han dado cuenta? Las telepantallas de 1984 nos rodean por doquier. Díganme si no en qué soporte están ustedes leyendo esto. ¿Papel? Lo dudo seriamente. Las pantallas lo pueblan todo. Nuestra vida social está atrapada cada vez más en el interior de redes sociales, las cuales sólo existen ahí, sí, dentro de pantallas. La información, el entretenimiento… Inclusive el doctor que accede a nuestros datos médicos durante una consulta lo hace a través de otra pantalla, que suele colgarse a menudo. Los libros, esos objetos tan románticos y adorables, están desapareciendo en pro de sucedáneos sin olor, textura ni gracia llamados “ebooks”. Y todo para que los poderes fácticos nos bombardeen con publicidad, la mayoría de las veces subliminal, y puedan modelarnos a su antojo sin que apenas opongamos resistencia. Las modas, las pautas, la moral… tienen los mismos predicadores, porque eso nunca cambia. Pero sus arengas vienen desde nuevos púlpitos: el plasma, el LCD y los megapíxeles. La sociedad divertida de Huxley gracias a las telepantallas de Orwell. Maniobra maestra. Combinación macabra pero perfectamente miscible. Ahora se lleva el cristal y no el papel, el sexo sin amor, la comida sin grasas (pero bien cargada de secretos aditivos), los selfies, el individualismo, el orgullo, la hipocresía. Las pantallas dicen que así ha de ser. Y nosotros nos divertimos con ello. Que cada cual sea crítico y saque sus propias conclusiones.

¿Realidad o distopía?
Comentarios