miércoles 21.08.2019
En aguas del pisuerga

Un buzo repite la primera inmersión prolongada de 1602

Vestido con un traje como el diseñado por Jerónimo de Ayanz con una máscara con tubos laterales unidos a un enorme fuelle manual.
Un buzo repite la primera inmersión prolongada de 1602

efe | valladolid

Como en la España imperial gobernada a principios del siglo XVII por Felipe III, un buzo ataviado con una recreación fidedigna del traje usado en la época en la que Valladolid era capital de la Corte se sumergió ayer en las aguas del Pisuerga para recrear la primera inmersión prolongada hecha en el mundo.

Corría el octavo mes del 1602 en una España boyante, dueña de medio mundo gracias a las políticas expansionistas de los llamados Austrias mayores, Carlos V y Felipe II, cuando el hijo del célebre rey nacido en Valladolid se dispuso a dar fe de un hito en la historia: ver a un hombre permanecer bajo el agua durante una hora.

A toques de corneta y tamboriles, la recreación, impulsada por la asociación Amigos del Pisuerga, ha arrancado con el desfile de la Corte real de la España del XVII, trece personalidades de alta cuna liderados por el rey Felipe III y el duque de Lerma, que han descendido hasta orillas del río para presenciar la inmersión, al igual que decenas de curiosos.

El momento principal ha acontecido cuando un buzo experimentado, pertrechado con un equipo rudimentario pero eficaz y que supuso una auténtica revolución para la época, se introdujo en las aguas con un traje de cuero con la pechera reforzada, cinto con plomos para su descenso y una máscara con tubos laterales unidos mediante una manguera a un enorme fuelle manual situado en el exterior.

El artífice de tal descubrimiento fue el navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, considerado por muchos historiadores como el Da Vinci español por los numerosos y variopintos inventos que desarrolló, entre ellos, el equipo que permitió aguantar bajo el agua durante una hora a un buzo del siglo XVII.

Este talentoso ingeniero y férreo militar fue nombrado caballero y comendador de la orden de Calatrava al impedir una atentado contra el monarca, también fue alabado por sus hazañas y Lope de Vega lo cita en su comedia «Lo que pasa en una tarde».

Un buzo repite la primera inmersión prolongada de 1602