martes. 31.01.2023
Gente de aquí | El arte de los alimentos

La androlla se come al botillo

El pintor José Sánchez Carralero pregonó en el barrio ponferradino de La Placa el festival gastronómico que ensalza al otro embutido berciano
Villanueva, José Sánchez Carralero, María Gutiérrez y Felix García, en La Placa con un plato de andr

La androlla y el botillo son dos metáforas. O mejor dicho, una. «La de una pareja feliz», decía en la noche del pasado sábado en el barrio ponferradino de La Placa el pintor de Cacabelos José Sánchez Carralero, pregonero del Festival de la Androlla que por segundo año consecutivo organiza la Peña Villanueva y la Asociación de Vecinos El Carrascal para dar a conocer el sabor del otro gran embutido berciano, que hasta ahora ha vivido a la sombra del botillo.

Pero la androlla se está liberando. Y en eso, explicó Carralero, lleva un camino paralelo al de la mujer moderna, que ya no vive a la sombra de ningún hombre. Porque el botillo, hecho de costillas y de rabo, «es macho», según el pintor. Y la androlla, que en vez de rabo lleva o pelleixo , «es hembra».

En La Placa, que ayer reunió a un buen puñado de vecinos en una cena popular en el local de la plaza Castilla, le conceden prioridad a la androlla sobre el botillo, al que el Bierzo dedica todos los fines de semana uno o dos festivales gastronómicos durante todo el invierno.

Después de que el periodista Ángel Osorio se convirtiera el año pasado en el pregonero del primer festival alternativo a todas las cenas con botillo que se organizan en la comarca, Sánchez Carralero cogió el relevo para recordar que «el alimento es cultura». Si la pintura utiliza los tres colores primarios, el rojo, el amarillo y el azul, la gastronomía también se apoya en tres pilares similares, los vegetales, la carne y el pescado para proponer «infinitas combinaciones de sabores», aseguró el pintor, que no dejó de felicitar al concejal Emilio Villanueva y a todo el Ayuntamiento de Ponferrada por la concesión del Mundial de Ciclismo.

Desde la época de las pinturas rupestres de Altamira, cuando se pintaba para cazar el alimento, hasta hoy, Carralero trató de convencer a los comensales de que «el arte está en todo». Y puso como ejemplo lo que él mismo hace cuando llega a un lugar que desconoce. «Cuando viajo, lo primero que hago no es ir a los museos, sino a los mercados, y después a los restaurantes, donde pido lo más característico. Y luego, si me queda tiempo, pues voy a los museos».

La androlla se come al botillo
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