viernes. 03.02.2023

La carne de cerdo, bendecida

Gradefes mantiene la tradición centenaria de la subasta del día de San Antonio, en la que se puja por los productos recogidos el día anterior por las casas de todo el pueblo
Coincidiendo con las festividad de San Antonio, la localidad de Gradefes mantiene una tradición centenaria que consiste en subastar patas de cerdo, costillas y otros partes de este animal así como embutidos que han donado previamente los vecinos. Todo comienza el día anterior a San Antonio cuando varias personas recorren las casa para recoger las donaciones. En esta ocasión les ha tocado salir a pedir a Milagros López, Angelita López y María González. «Todos los vecinos aportan algo bien productos o bien dinero. La gente sigue fiel a esta tradición». Las tres mujeres recorrieron con un cesto de mimbre las casas del pueblo donde ya se las esperaba con los productos que deseaban cada vecino donar para San Antonio. Las personas que han realizado la matanza donan piezas del cerdo. Aquellos que no cuentan con matanza entregan huevos o carnes de otros animales como la gallina o el pollo. Incluso hay quién aporta turrón. El resto ofrece colaboraciones de carácter económico. Lo recolectado se llevó ayer día de San Antonio a la iglesia de Gradefes. Se coloca junto al altar donde en un momento de la ceremonia religiosa es bendecido por el sacerdote de la parroquia que oficia la misa. Al finalizar el acto religioso los vecinos se reunen en el pórtico de la iglesia y se inicia la subasta de todas las piezas en conjunto que han sido depositadas en un gran cesto de mimbre. La puja se hace aún en pesetas según señala Milagros, encargada de dirigir la subasta este año: «Hay gente que no se aclara mucho con los euros». Así se empezó con un precio de salida de 5.000 pesetas y el precio final ha llegado hasta las 11.000 pesetas (66 euros) que ofreció María González Valduvieco. El dinero recaudado se ha ingresado en la cuenta de la parroquia y tendrá como destino gastos y mejoras en la propia iglesia de Gradefes. Esta es una tradición que la localidad no quiere perder. Milagros dice que cuando vienen los sacerdotes nuevos se les recuerda que hay que celebrar esta acto. «Es una tradición de Gradefes que queremos que se mantenga porque forma parte de nuestra cultura. Así que cuando nos llega un nuevo sacerdote le informamos de la subasta de San Antonio», señalan algunas de las mujeres que se habían dado cita. El acto finalizó con la recogida del dinero recaudado tanto en la subasta como en la visita de las casas y el traslado de las piezas subastadas para la casa del mayor pujador: para María González que buenos kilos de carne se ha llevado.

La carne de cerdo, bendecida
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