lunes. 05.12.2022

Acaba de sacar Manuel Durruti a la luz en este este tiempo de lucecitas y comida firulí un librillo sugerente y de gran provecho titulado «Entre col y col... berzas» donde repasa instructivamente las características, historia o recetario de estas populares hortalizas que llevan entre nosotros dos mil años perfumando el hambre labrantina y la comida «de a diario». Berza. A fuerza de berza hay puchero.

Tan importante es la berza, que creo que los leoneses somos hijos directos de una berza y un tocino, dos elementos esposados hace ya muchos siglos en nuestra dieta entendiendo muy bien lo que dijo Alejandro Dumas (el matrimonio es una carga tan pesada, que es necesario llevarla entre tres), así que arrimaron una hogaza de pan al contubernio para redondear esa perfecta trinidad de la dieta popular: berza, tocino y hogaza, triángulo amoroso que se hizo orgía hace cinco siglos al sumarse la patata (lo malo, dice Aniano, es que con tanta berza se tiran unos pedos de brigada de artillería, brutales).

Las berzas de León siempre fueron cuatro mayormente: repollo, de asa de cántaro, rizada y lombarda... las demás fueron llegando o entreverándose en el tablar de la huerta: corazón de buey, bacalán, parisina, quintal, valenciana, de York... y es que de berzas hay en este mundo más de cien variedades cultivadas y otras doscientas experimentales o decorativas.

Lo que le ofende a Durruti es que hoy se llena el súper de berzas llegadas de pénjamos o europas frías, mientras que se han despreciado las variedades que aquí demostraron ser fecundas o rentables por haber aprendido y escarmentado en estos climas, estirpes que desaparecieron o caminan al menosprecio y al fin sin que tengan al menos la honra de un responso carraspeado del señor delegao de agriculturas y desmanteles, al que cabría cantarle aquello de «no hay nada mejor que el culo... para plantar una berza... el abono está seguro... y el riego está siempre cerca»... ¿qué apuestas a que le hace gracia al tío, toma nota y, para paliar las pérdidas agrarias que pronostica esta fatal sequía, nos planta a todos una culi-flor en la mismísima honra?... es lo único que nos faltaba... todo lo demás ya nos lo han hecho... o se sospecha.

Hijos de la berza
Comentarios