domingo. 04.12.2022

Llama al programa una oyente con voz de doncella y, cuando le preguntan el nombre, dice ella «me llamo Monte», pero el perplejo locutor vuelve a pedirle el nombre propio, no el apellido, a lo que ella insiste «no, Monte es mi nombre»... ¿cómo puede una chica llamarse Monte?, debió pensar el locutor que no supo qué decir... ¡¿Monte?!... normal, lo mismo que aquí proliferan las mujeres que se llaman Camino, igual que en Salamanca son un cerro las Vega o en Albacete las Llanos, bautizadas con el «María del» por delante en honor a la patrona del lugar... pero priva lo singular: Monte, Camino, Llanos, Vega... o Pino, Cueva, Fuente, Espino, Tremedal, Carrizales... o Peña, Cabo, Refugio... aquí son nombres de mujer gracias a las nueve mil vírgenes que caben y patronean por la España apostólica y romana... ¿Vega, Llanos, Camino?... a profanos y paganos les suena como si hubiesen ido a buscar esos nombres en la lección de «accidentes geográficos» y echan de menos que, si hay Caminos, no haya Carreteras, Autovías... que podría ser si algún día la Virgen decide aparecerse ahí sumando al santoral una Nuestra Señora de la Autopista, por ejemplo, y Autopista se acabaría llamando alguna nena de allí ante la devoción popular que le cogerían en la contorna... y tampoco es nombre tan estrepitoso o absurdo, ¿acaso no hay en Sanlúcar de Barrameda una Virgen del Sudor y allí algunas mujeres se llaman así, Sudor?... más absurdo es bautizat a una niña Angustias, tan común, o Remedios, más común, sonando a Botica... porque hubo un tiempo en España que, llena de pastores, se llenó de vírgenes y en todo lugar se aparecían en persona o en talla de palo en una oquedad de la peña, en la tronca hueca de un olivo o en un manantial cantarín.

Los tiempos cambian y el país ya no se inspira tanto en la religión o la ermita y entierra la costumbre de poner nombres de vírgenes, joseses o jesuses; hoy los más puestos son Alejandro, Daniel, Pablo, David, Adrián... o María, Lucía, Paula, Laura, Marta... aunque en el censo total las Cármenes siguen siendo las más... y enfrente, los Antonios... pero mola más llamarse Monte.

Me llamo Monte
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