martes. 31.01.2023
Memoria musical leonesa

Plaza Mayor anda resalada

El grupo de música tradicional leonesa celebra el 25 aniversario con su cuarto disco con jotas, canciones de ronda y una viajera canción sefardí .
El quinteto que integra Plaza Mayor: Fidel Tomé, Senén Villanueva, Loli López, Begoña Piñán y Luis Díez.

Con el tiempo derramado entre los dedos y un enorme «balde de vivencias» a las espaldas, el grupo de música tradicional leonesa cumple su cuarto de siglo con un nuevo disco. El cuarto. Anda resalada, con su pañuelo lleno de amores, es la canción que da título a la nueva producción del grupo leonés firmada por un sello también de León, DCL, antiguo y mítico Maci3 que sigue grabando pese a que corren malos tiempos para la lírica.

Dolores López, Loli de toda la vida, de Barrio Húmedo y Aldaba, Begoña Piñán, con comienzos en Hierba del Campo, Senén Villanueva, Fidel Tomé, acompañante de Miguel Escanciano en los 80, y Luis Diez, que hace tres años cumplió su sueño de tocar y cantar música tradicional, dan vida a un nuevo ramillete de canciones populares rescatadas de la memoria musical de los pueblos leoneses.

Una docena de populares jotas, canciones de ronda o de boda y, como novedad, una canción sefardí, que se conoce en León y de la que Luis Diez se prendó en Turquía, cuando la escuchó a un grupo de música popular. Hasta Estambul y más allá han llegado los sones de Filla mía como si la hubiera llevado la mar y la forta, aunque en realidad fue parte del equipaje cultural de los judíos expulsados de España hace más de cinco siglos.

Otra novedad del nuevo disco es la versión vocal, tan sólo acompañada de percusiones, de La niña ya está casada, que forma parte del ritual de un ramo de boda. La molinera, Revoleaste, A ti na más, Pelitos de ratón, El juego de la pelota, Ay morena, La cinta del delantal, La guindilla y Tenderé completan el repertorio extraído del feliz periplo de 25 años de un grupo que resiste, dicen sus miembros, con un solo secreto: llevarse bien. El disco lleva guardados kilómetros de carretera y furgón, horas y horas de ensayo, escenarios-remolque, auditorios, discusiones, voces empastadas, noches de hotel, conciertos abarrotados, lluvia, risas y «felicidad total, gracias a la música». Por ello agradecen «a las gentes que han colaborado» en la tarea de conocer y divulgar la música popular leonesa. Que, tal vez por ser de León, no es todo lo profeta que debiera en su tierra. «Se pasó de un auge en aquellos años de la transición a ser una música incluso denostada», lamentan.

Plaza Mayor anda resalada
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