martes. 05.07.2022
                      Bolsas de ropa de invierno clasificada por edades.
Vasyl y Roman apuran los últimos minutos para clasificar, empaquetar y trasladar a los camiones la ayuda humanitaria en el almacén de Transleyca.

Las familias asediadas a las que va dirigida la ayuda humanitaria se encuentran «exhaustas y traumatizadas». No es algo que quieran decir abiertamente, pero existen corredores militares que bloquean la entrada de comida en las ciudades más vulnerables. «Les están matando de hambre», se duele uno de los múltiples voluntarios que apuraban las últimas horas para llenar en el almacén de Transleyca los tres camiones que cargan con las 72 toneladas de alimentos, ropa de abrigo y material sanitario que parten hoy hacia la frontera de Ucrania con Eslovaquia.

Parte de su familia política, la de José Vidal, lo está sufriendo y por eso lleva días sin descanso. Acude como hipnotizado de nueve de la mañana a seis de la tarde para clasificar todo el material y evitar que quede ni un solo hueco vacío en la caja del camión. De hecho, la ropa, embolsada y más versátil para colocar, se meterá en los ángulos sobrantes. Todo, aunque haya que meterlo con calzador, no importa si es un peluche o unos pañales.

                      Los camiones llevan la advertencia de su mercancía.
Los camiones llevan la advertencia de su mercancía.

Han sido muchos los que han respondido al llamamiento de la Asociación de Amigos Leoneses y Ucranianos y por el almacén han pasado decenas de voluntarios cada día para que hoy esa pequeña ambición sea posible.

En el momento de la visita de este periódico la actividad era frenética. ¿Que qué se necesita? Sin tiempo para responder, Vidal pasa el teléfono con un esquema hecho por él mismo con lo esencial: comida de bebé, comida de adulto... «Comida, comida y comida es lo que necesitan».

Menos de 3.000 kilómetros separan esos kilos de arroz, el abrigo o un simple juguete de sus destinatarios, familias enteras que no han podido salir de Ucrania y a quienes no será tampoco fácil entregar todo este material.

                      Vasyl y Roman apuran los últimos minutos para clasificar, empaquetar y trasladar a los camiones la ayuda humanitaria en el almacén de Transleyca.
Bolsas de ropa de invierno clasificada por edades.

De partida, el convoy con tres camiones de Transleyca bajo la coordinación de La 8 TV tiene prevista su salida oficial hoy a las tres y media de la tarde hacia la frontera entre Eslovaquia y Ucrania para trasportar esas 72 toneladas de ayuda humanitaria. Patatas Hijolusa, Legumbres Luengo y Sibuya son sólo algunos de los grandes donantes, aunque esta marcha responde también a un goteo de solidaridad de pequeños gestos, desde mensajes de niños leoneses introducidos en los paquetes a ese saco de dormir que llega a última hora.

La salida oficial será desde las instalaciones del Canal 8 de CyL Televisión, punto de reunión del convoy León-Ucrania. Allí, se unirán a la expedición de camiones un vehículo de apoyo y cuatro motos pilotadas por profesionales de medios de comunicación leoneses. En total, trece personas que apurarán al máximo los tiempos de conducción para recorrer casi tres mil kilómetros hasta la ciudad eslovaca de Kosice en, aproximadamente, dos jornadas. Será la Embajada de España la que repartirá los camiones hacia diferentes puntos de la frontera, donde se encontrarán con organizaciones de ayuda ucranianas.

                      Reparto de juguetes y material escolar.
Reparto de juguetes y material escolar.

Ellas serán las encargadas de trasladar las 72 toneladas de mercancía hacia el interior del país y su posterior distribución. «Pase lo que pase tienen que llegar dentro de Ucrania, no se puede quedar fuera», claman ucranianos desde los almacenes leoneses. Porque, ahora sí, todo está empaquetado y bien marcado. En español y en ucraniano.

De modo que en mitad de la tarde, sumida en la incertidumbre más profunda, una flota gigante se perderá en el horizonte de León para reaparecer en algún lugar de la frontera entre Ucrania y Eslovaquia donde están todos esos que llegan por miles a diario «exhaustos y traumatizados». Un vistazo rápido a los despiadados vídeos que mandan a Vidal sus amigos encerrados en Ucrania provoca un desasosiego que empieza a convertir los minutos en horas.

Misión, atravesar la frontera del hambre
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