martes 11/5/21
CULTURA ■ LA ENTREVISTA

«Amable no se acaba nunca. Queda mucho por saber de él»

MARU RIZO | Viuda de Amable Arias
La viuda de Amable Arias (1927-1984), Maru Rizo, gestiona el legado del reconocido y polifacético creador leonés cuya vida transcurrió, casi íntegra, en San Sebastián. DL

‘Encantamiento y desencantamiento’ es el libro que hoy en el Musac presenta el sello leonés Eolas y donde se rescatan ilustraciones y textos inéditos del gran artista de Bembibre, miembro del grupo vasco Gaur. Un ‘aperitivo’ de la exposición que el museo le dedicará a partir del próximo día 17.

Tenía Amable Arias un espíritu tan inquisitivo, tan explorador, que fue creativo hasta con la voz. Grabadora en mano, hablaba, recordaba y entonaba, y registraba y armonizaba sincopados ruidillos cotidianos de mil y una procedencias distintas (incluso contó su vida hasta los 10 años, a lo largo de 28 horas). Nacido en Bembibre en 1927, y prematuramente fallecido en San Sebastián en 1984, su obra asombró, indignó, escandalizó y acabó deslumbrando. Y también creó incondicionales. Tocó todos los géneros y en lo que respecta al literario, dibujos y textos inéditos componen Encantamiento y desencantamiento (Eolas), el libro que hoy se presenta en el Musac de la mano del editor Héctor Escobar, el escritor Alberto R. Torices y el crítico Bruno Marcos. Para la viuda y directora de su estudio, Maru Rizo, la obra muestra la faceta más «juguetona» de Arias.

—¿Qué siente al leer y releer este ‘Encantamiento y desencantamiento’? ¿Vuelve, quizá, a ‘oír’ la voz de Amable, a evocar otras facetas suyas...?

—Lo más llamativo es la cercanía, parece como si estuviera cerca de mí. Lo cierto es que sí, y debo decir que me ocurre muy a menudo. Hay que tener en cuenta que estoy continuamente trabajando con sus pinturas, sus dibujos, sus escritos, sus fotos y su voz. No es de extrañar que lo tenga tan presente.

—¿Cómo fue acogido el libro en San Sebastián, qué sensaciones experimentó durante la presentación?

—Fue muy interesante por la gran participación de los presentes, aunque no demasiados en número. Casi diría que todos quisieron saber tantas cosas que sólo el tiempo limitado del Koldo Mitxelena Kulturunea, donde tuvo lugar el acto, hizo que acabáramos la charla colectiva.

—Para usted, ¿cuál es la aportación principal del libro? ¿Qué Amable se nos revela aquí?

—Como toda obra de arte, la literatura, a mi parecer, es cosa de dos. El hacedor y el receptor. Uno crea manejando su propia expresión, a veces muy comprensible, y otras, más esotérico por usar un lenguaje tan personal. Y en el caso de la poesía eso es evidente. Amable muestra su faceta imaginativa, denunciadora, juguetona, dolorida, esperanzada, política, rural, vanguardista…

—La figura de Amable Arias, ¿sigue despertando curiosidad, interés o debate, en el País Vasco y en otros lugares?

—Amable fue un personaje que se adelantó a su época y en vida, consecuentemente, no fue valorado como debía. Hoy es todo lo contrario, su figura crece por momentos, y desde diferentes lugares se demuestra mucho interés por Amable, aunque son Castilla y León y Euskal Herria los más vivos en ese sentido.

—Llega, por lo menos aquí en León, una especie de ‘año Amable’ con este libro y nada menos que tres exposiciones. ¿Una buena oportunidad para recordar la vida y obra de Amable y para acercarse a ella quienes no la conozcan?

—Sí, el hecho de presentarse al unísono tres exposiciones, las del Musac, el Centro Leonés de Arte y la Casa de las Culturas de Bembibre, ha supuesto para mí una euforia casi física. En cuanto al libro de poemas, me satisface porque amplía la visión de un creador que indagó en la plástica y en la palabra con igual énfasis investigativo. Y tienes razón, tanto el libro como las exposiciones son una gran ocasión para adentrarse en Amable, un personaje del que, después de estas exhibiciones ‘íntimas’, quedará muchísimo por descubrir. Amable no se acaba, su obra tan rica y diversa pone al alcance de «los ojos que miran» una inabarcable tarea interpretativa.

—La biografía de Amable tiene trazos de odisea... ¿Qué tipo de enseñanza cree que se puede extraer de ella, de esa infancia terrible, de ese autodidactismo radical?

—Es una pregunta que requiere reflexión y eso me hace añorar, una vez más, a Amable, él tan reflexivo. Muy consciente del gran esfuerzo que hizo para llegar a ser lo que fue, culpó a las condiciones sociales de su odisea, como bien dices. Hay un momento crucial en su vida en el que todo esto se evidencia: después de haber estado, desde los catorce hasta los veintipocos años, sin recibir formación alguna, acude al Teatro Principal de Donostia para ayudar a su madre, que atendía el guardarropa. Ese abrirse al mundo —hasta entonces los problemas de salud le habían impedido salir de casa— le hace tomar conciencia de su nula cultura y desde ese momento se entrega con furor a la lectura, que será la que le convierta en aquel que fue. Hay un ticket de la biblioteca municipal, a la que acudía a leer por la mañana y los ratos de tarde entre la entrega y la recogida de las prendas, en el que escribe: «Cada vez soy menos lo que soy, para ser lo que seré». La enseñanza es clara: el conocimiento nos hace. Nos hace como personas.

—¿Qué cree que pensaría Amable acerca del estado y actitudes que exhibe el arte contemporáneo actual?

—No lo sé, pero también a mí me gustaría saberlo. El arte contemporáneo actual está encontrando nuevos caminos, pero el soporte no hace la obra de arte, es la obra de arte la que puede sustentarse en cualquier soporte por el que el artista opte. La libertad de buscar cada uno su propia manera de expresarse es fundamental. Asimismo, los sistemas digitales pueden acercar la obra al público, yo misma he ampliado de manera sorprendente un camino de trato directo con quienes conocían, o no conocían y conocen ahora, a Amable, y ha sido gracias a los perfiles de Facebook Maru Rizo y Amable Arias. Quiero decir con esto que las novedades tecnológicas pueden ser unas buenas amigas del artista y, en cuanto a la creación, Amable seguro que habría explorado esas vías... ya sabemos lo mucho que le gustaba investigar.

Lugar: salón de actos del Musac.

Hora: 20.00.

Una imagen del artista de Bembibre Amable Arias. M.R.

«Amable no se acaba nunca. Queda mucho por saber de él»
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