Diario de León

RECUERDOS QUE QUEMAN

El aniversario que tiene grabado a fuego la Catedral

El incendio que asoló la Catedral de León el 29 de mayo de 1966 ha quedado marcado a fuego en la historia de la Pulchra

León

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Un humo espeso cubrió el cielo de León. El 29 de mayo de 1966 un rayo impactó en la Catedral sobre las cinco de la tarde, aunque las primeras señales de fuego no se detectaron hasta tres horas después. El canónigo Fidel Alonso oficiaba la última misa y los feligreses empezaron a oler a quemado. Inmediatamente, voluntarios y seminaristas organizaron una rápida evacuación de todos los objetos de valor del interior de la Catedral. Las llamas pronto iluminaron la ciudad.

 A diferencia de lo que ocurrió en 2015 en Notre Dame, León actuó con más pericia. Apenas se usó agua para frenar las llamas. Solo la justa. Acordaron que se consumieran las cubiertas antes de inundarlas, como relató Diario de León en aquella fecha. Así se salvaron las bóvedas, al evitar un mayor peso de la piedra, como consecuencia de la humedad, lo que habría facilitado la caída del cuerpo principal del templo gótico.

 Han pasado 57 años pero el incendio ha quedado marcado a fuego en la historia de la Pulchra. Aquel aciago domingo de 1966, en el que, paradójicamente, se celebraba el Día Internacional sin Accidentes, las llamas dañaron, aparte del tejado, varias vidrieras y rosetones. Las cerchas de madera de pino de la cubierta hecha cenizas fueron sustituidas por una estructura de hierro encargada a una forja leonesa. Es la que soporta desde entonces el tejado de la Catedral, que fue renovado por completo en 2009.

Los canónigos contemplando el tejado de la Catedral tras el incendio. ICAL

Los canónigos contemplando el tejado de la Catedral tras el incendio. ICAL

El Cabildo decidió en aquel histórico día que en adelante el edificio gótico contaría con los mejores sistemas de seguridad: cámaras de vigilancia, alarmas antiincendios y antirrobo. No hay nada que pueda arder, excepto el coro, diseñado en 1461 por el maestro Enrique.

 En Notre Dame, por el contrario, se actuó tarde y mal. Sonaron las alarmas y nadie hizo caso. Luego, los bomberos trataron de sofocar el fuego a golpe de mangueras. El edificio crujió. El mundo cruzó los dedos y temió lo peor. Pero la catedral resistió. Está previsto que las obras de restauración de la catedral parisina concluyan en 2026. 

Huele a chamusquina

El gran incendio la Catedral fue el más sonado, pero no el único. Los principales edificios históricos de León han sido pasto de las llamas en algún momento. San Isidoro e iglesias como la de San Martín, así como monasterios y castillos de toda la provincia han ardido. Si el Palacio Episcopal de Astorga no hubiera quedado reducido a cenizas en 1886, Gaudí nunca hubiera construido un ‘sustituto’. 

Las tropas francesas dejaban tras de sí tierra quemada y desolación según avanzaban hacia el Oeste, en pos del ejército inglés. Convirtieron el Panteón Real de San Isidoro en un establo e incendiaron la Iglesia. La artillería de las huestes napoleónicas alcanzó de lleno a la catedral de Astorga antes de la capitulación de la ciudad, dañando especialmente el claustro. El convento de San Francisco de la capital maragata fue destruido en el siglo XVIII por un incendio y reconstruido por completo. 

El 22 de julio de 1905 un devastador incendio reducía a escombros el palacio que los Quiñones erigieron en el señorío de Riolago de Babia.

Pacto de fuego
Tras el incendio, el Cabildo acordó que contarían con los mejores sistemas de seguridad

El Palacio de Gaviria erigido en el siglo XVII y actual sede del Colegio de Arquitectos fue restaurado en 1943 por Cárdenas tras sufrir un incendio en enero de aquel año. Tres años después ardía la Plaza Mayor. Las llamas comenzaron en un almacén de tejidos situado en el número 15. El fuego se propagó rápidamente a los números 12, 14, 16 y 17, ante la atónita mirada del gobernador civil, el célebre Carlos Arias Navarro. Esta plaza parecía estar maldita, quizá porque este enclave se comenzó a construir a raíz de un primer incendio ocurrido en 1654. Nuevamente las llamas arrasaron parte de ella en 1695. Tras 19 años de construcciones y derribos, en 1677 se inaugura la reluciente Playa Mayor —actualmente la sexta más antigua de España—, inspirada en la de Madrid, inaugurada 60 años antes por Felipe III. 

En 1986 un fuego destruyó gran parte del monasterio del siglo XIII de Villoria de Órbigo, habitado entonces por trece monjas de clausura. Al final, solo pudieron salvar la iglesia. La biblioteca, repleta de códices medievales, así como valiosas tallas de madera y una cruz de oro y marfil donado por Isabel la Católica perecieron entre las llamas. 

En Ponferrada, el Castillo de los Templarios sufrió en los años noventa un susto, por la quema de maleza en el interior. Años antes había ardido la iglesia del Carmen.

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