domingo 20/6/21
Vestigios de Roma

Un ara votiva descubre la plaza de Armas de la Legio VII

El hallazgo permite avanzar en el planeamiento del campamento romano y la procedencia de los militares
romano

Las obras para petonalizar la calle Legio VII desenterraron un ara romana que los arqueólogos llevaban años buscando y que es vital para componer el puzzle del campamento de la Legio VII Gemina. Gracias a este descubrimiento, los historiadores han podido alumbrar alguno de los misterios que, hasta el momento, habían permanecido ocultos.

Jorge Sánchez Lafuente y Ferenando Muñoz Villarejo han sido los responsables de la investigación y concluyen que el ara votiva debió de haber estado en un lugar público y concurrido, probablemente integrado en un templo próximo al campus de parada. La importancia de este hallazgo es de singular entidad puesto que este emplazamiento legionario aún no había sido descubierto.

Todos los campamentos romanos tenían un campo de parada, también llamado de entrenamiento o plaza de armas. En uno de sus lados se erguía una plataforma, conocida como tribunal, desde la que el prefecto podía inspeccionar a las tropas. Además, también contaba con altares y templos dedicados a Júpiter, Marte y Victoria. o había sido localizado. En este caso, el ara fue hallada fuera del recito campamental, más concretamente su ubicación debiera presumir su proximidad al citado campus, al que se menciona. Pero su localización en los cimientos de una construcción posterior evidencia que no se trata del emplazamiento originario. El emplazamiento del campus legionense ofrece un abanico de posibilidades, dado que solo se necesita una explanada y un pódium para el seguimiento de los ejercicios por los superiores.

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El ‘evocatus’ al que está dedicada el ara podría haber llegado de la península itálica

Por ello, Muños Villarejo y Sánchez Lafuente defienden que, como hipótesis de trabajo, podría esta plaza de armas podría localizarse en la zona extramuros, junto a la vía que sale hacia Asturica Augusta donde apareció el altar. «Es decir, en el mismo entorno donde la excavación arqueológica lo encontró», destacan. Por lo tanto, y si tenemos en cuenta que en los años 60 apareció una inscripción similar en Ordoño II, puede concluirse que esta estructura podría haberse instalado en lo que hoy es la arteria principal de la ciudad. No obstante, destacan que durante las excavaciones realizadas en la Plaza Mayor de León en 1999, se localizó una gran superficie horizontal y abierta, acondicionada con cantos de río, anterior a la llegada de la Legio VII. Tiempo después y con dicha legión ya asentada en el campamento, esta superficie se acondiciona con grava y se delimita con un muro lateral. La interpretación provisional que se dio en su momento a esta zona fue como un lugar de entrenamiento o de parada de la legión.

Sin embargo, la epigrafía del ara también refuerza la conclusión de que tuvo que estar en la salida hacia Astorica Augusta.

Santuario

El altar trae a colación la existencia de un santuario al Genio Legionis VII Geminae Felicis, como señala la dedicatoria de dos aras y el uso de la fórmula ex iu(ssu) G(enii) de ex voto del tribuno. El ara está dedicada a G. Aquilius Verus, un evocatus, soldado del ejército romano que había cumplido su tiempo de servicio y obtenido una licencia, pero se realistaba otra vez por invitación del cónsul u otro comandante. «Su promoción al escalón de principal duplicarius al que accede como evocatus G. Aquilius Verus puede explicar algunos aspectos de su identidad. Se trata de un nombre y un apellido de escasa presencia en el noroeste que, sin embargo, cuenta con mejor representación en la Tarraconense. En realidad hay que observar que su nomen en Hispania no es tan frecuente lo que puede sugerir un origen vinculable bien a la Tarraconense, bien a la misma península itálica», destacan los investigadores. Sánchez Lafuente y Muñoz Villarejo defienden que estas dos posibilidades podrían respaldarse también por el origen de sus superiores centuriones, de cuyo patronazgo depende un soldado como el que nos ocupa para su promoción. Los centuriones durante el siglo I y II ofrecen buen número de procedencias itálicas.

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