martes 10.12.2019
Nuevo libro

El Beatle leonés escribe la historia de la música local

Jesús García publica el libro '40 años demúsica moderna en León. 1950-1989'. El libro es un detallado recorrido de cuatro  décadas de  pop y rock con más de 200 biografías
Jesús García, en primer plano, con su grupo Los Platinos.FACEBOOK
Jesús García, en primer plano, con su grupo Los Platinos.FACEBOOK

pacho rodríguez | león

 

Alguien escribe una historia del pop leonés de cuarenta años en forma de libro. A 30 euros. ¿Y cómo es él? Esa es la pregunta a seguir. Es Jesús García. Un niño de los años 50 al que en los 60 la música lo atrapó. A día de hoy, Chus El Beatle, nombre de guerra y paz de su trayectoria en el mundillo, es un tipo que camina en el alambre del cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero ahora lo ha materializado en una publicación autoeditada que tiene algo de recuperación de una memoria que no se cuenta y que habita en todas las ciudades.

 

Dijo una vez Luis Martín, el rockabilly talaverano, que él hizo lo mismo cuando alguien le provocó: “En todas las ciudades hay una historia del rock y alguien debería contarla”. Un gallego genial, Alberto Casal, hizo lo mismo pero se la jugó a título ganador: Rock & Grelos. Pues eso, aquí está la nuestra, la de Jesús García, para contar tanto lo que vio como lo que recopiló. Le salen casi cuarenta años de León y más de cuatrocientas páginas. Le quedan otro tanto, porque tuvo que echar el freno. Y así aparece 40 años de música moderna en León. 1950-1989.

 

Pero el libro está ahí, y lo primero es dar con las claves que le llevan tanto a este trabajo como su trayectoria. Porque lo que sabe y cuenta es en gran medida lo que vivió. Y tratándose de Jesús García lo mejor es dejarle una o dos parrafadas. Si se pone teórico, explica sobre el libro: «Evalúa el momento actual de la música y músicos. El libro es un recordatorio y un homenaje a gente anónima. Gente poco conocida. Por tanto, es homenaje, recordatorio y reconocimiento. Y en él se documenta cómo era la música y la sociedad leonesa», remarca. Pero si se pone poético, opta por parafrasear a lo Roy Batty en la mítica escena de Blade Runner: «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: He visto conjuntos que actuaban tres y cuatro veces por semana y cobrando en cada sesión. He visto pueblos que cambiaban de día su fiesta porque no encontraban grupo libre. He visto compañeros que ganaban más dinero en un fin de semana que sus padres en un mes. Hemos vivido cómodamente de la música sin preocupación alguna. Hemos visto cómo nos reconocían por la calle personas y éramos considerados. Todos estos momentos se perderán... Como lágrimas en la lluvia», recita y casi dramatiza.

 

El libro discurre junto a su biografía. Por eso, recuerda García en esos momentos iniciáticos de su vida como «unos cuantos tocábamos en las rondallas del instituto. Pero pasó que a algunos nos empezó a interesar otro tipo de música más que los clásicos Clavelitos o La morena de mi copla», asegura. Eran los momentos de la aparición de los conjuntos, de los yeyés. Y resulta que de aquella García ya tenía un flequillo moderno aunque no lo supiera. En León, él lo tiene claro: «Los Megatones (formación leonesa de los años 60) fueron los maestros de todos nosotros», rememora. Luego llegaron Los Brincos, Los Mustangs, The Blue Diamonds, el Dúo Dinámico. Y Jesús García se introduce en una disquisición en la que diferencia tanto lo que son los conjuntos musico-vocales de los grupos como nomenclatura clave, como se sumerge en la decisión de entonces, dice errónea, de seguir a Los Mustangs, o lo que sería la senda correcta, la que no tomaron: la de Los Brincos, que es la de los que hacen sus propias canciones.

 

Si se le habla de los tiempos actuales conectados con el origen de 40 años de música moderna en León. 1950-1989, también es de ideas claras: «Para mi, los grupos más importantes de León son: Los Megatones, porque fueron los primeros, y luego Los Cardiacos y Los Flechazos», asegura.

 

Esta opinión que podrían suscribir muchos de sus coetáneos nos suscita polémica, ni lo pretende en las más de doscientas pequeñas biografías de músicos leoneses o reseñas personales que contiene la publicación. Y en el caso de que se buscara, prefiere centrarse en conceptos musicales que exige casi que sean contados al pie de la letra: «Una opinión mia polémica puede ser lo que pienso sobre el rocanrol. Antes todo era pop. Nosotros, cuando percibimos un rocanrol, pensamos: esto es un blues acelerado. De primeras, tal y como lo conocimos era una castaña. Luego es cierto que evolucionó», explica sin llegar a demasiadas controversias.

 

El libro tiene, por tanto, el valor de ofrecer una visión de cómo era el León de entonces y el más próximo de los años 80, las salas de baile, los pubs. También, la experiencia de «un niño que siempre fue observador y que después lo siguió siendo», matiza. Y, por último, ese relato que es el leit motive del libro y que es un seguimiento exhaustivo de todos los artistas, grupos, formaciones diferentes y demás iniciativas a las que ha tenido acceso para documentar la publicación.

 

Él tocó en Frankeinstein, Kikis Klam, Zapatos Viejos, Los Platinos, Viento Norte, La Patrulla, Los Mágicos, Polvos Mágicos, Baila con Nosotros... Tiene desde los 80 su empresa de sonido León Audio. Y, ante todo, el entusiasmo de vivir León y su música y no perder nunca el ritmo.

El Beatle leonés escribe la historia de la música local