lunes 19/10/20
Sueños de papel

La bendita locura de Tula Varona

Abrir una hermosa librería. Era solo una idea que un buen día se convirtió en realidad. Berta Fernández encontró un local en León, compró 14.000 libros y construyó su sueño: Librería Mutante Tula Varona, un espacio multicultural con cabida para la literatura, la música, la fotografía y la amabilidad.
Berta Fernández es procuradora pero la pasión por las librerías le llevó a crear un nuevo espacio en León: Tula Varona. MARCIANO PÉREZ

Pensaba Berta Fernández, procuradora desde hace 20 años, nacida en Asturias pero de alma leonesa, madre de tres hijos, que «qué bendita locura sería abrir una librería». Y llegó el momento de decidirse ahora, con y contra todos los elementos del sector y una pandemia como nube que descarga tormentas de miedo e incertidumbre. Pero ahí está, desde el 1 de septiembre, la Librería Mutante Tula Varona, que es como una iluminación cultural en el oscurecido León, en la calle Ruiz de Salazar, número 18, donde estaba Tejuelo.

Más que alguien que se deja llevar por la pasión por los libros, que la tiene; que cuenta con carácter emprendedor, que también, Berta Fernández explica de una curiosa forma el alma librera que le acompañaba tal vez sin saberlo.

Así, se puede llegar a la siguiente conclusión: Una es librera y luego lo demás. Y aunque se sea otra cosa, si se es librero, librero se queda aunque se dedique a otro oficio. Se lo dijo un día Jaime Torcida, que aunque pertenezca a la estirpe de los últimos libreros sin dedicarse ya a ello, conserva el punch a la hora de hablar de un gremio demasiado entrañable para lo necesario que debería de ser en una sociedad en condiciones. Se lo dijo a Berta Fernández Díez y sintió así que todo este invento tenía sentido.

Música, una pequeña barra, café, un dulce o un refresco, vinilos, y después, todos los libros del mundo, de segunda mano, más algunas novedades de Eolas y Mr. Griffin son sus argumentos.

Primera cita

El jueves 24 se presenta ‘Caminos desiertos, caminos cercanos’, de Gabriel Quindós

«Mi idea era la de crear un lugar entre libros para pasar un rato tranquilo entre toda esta vida tan vertiginosa que llevamos», señala la propietaria de este nuevo negocio para el que cuenta con la colaboración de Eduardo Fidalgo, quien aporta sus dotes de relaciones públicas y conocimientos hosteleros, junto a, por supuesto, los musicales, que son un constante fondo sonoro de calidad en Tula Varona.

«Otra de mis ideas es la de que no sea una librería ortodoxa. De ahí lo de mutante, porque mi idea es que cuando sea posible y pase todo esto haya opción para que los eventos que tengan lugar puedan incorporar más contenidos. De momento, tenemos la música de Eduardo, que siempre es buena», indica.

Así, será mutante pero de momento es milagro en la escena cultural leonesa, puesto que no solo llega para ser un lugar de venta de libros de segunda mano sino punto de encuentro.

Barra y mesas con las que cuenta Tula Varona. MARCIANO PÉREZ
Barra y mesas con las que cuenta Tula Varona. MARCIANO PÉREZ

El origen material de toda esta historia fue la adquisición de los libros de la librería anticuaria Colegiata. Ahí, Fernández Díez encontró de todo. Joyas de Benito Pérez Galdós a otros ejemplares que por su menor valor o mal estado no tuvo más remedio que desechar. Pero, en total, fueron 14.000 libros que, por así decirlo, cambiaron de tienda y siguieron dando la vida de su posible lectura.

«De momento, estoy contenta. Sé que podría haber venido más gente, pero entre las actuales circunstancias y el buen tiempo que ha hecho, estamos arrancando despacio», explica Berta Fernández, quien además combina esta nueva actividad junto a la suya profesional además de ser madre de tres hijos. Circunstancia, por cierto, que da pie a que los que tengan empeño en inculcar la lectura a los más pequeños puedan ver una oportunidad aunque sea a modo de consulta de conocer la opinión de la experta. «No te lleves mal rato. Están acostumbrados a la información inmediata de las pantallas. Casi para que una película les interese tienen que empezar a pasar cosas desde el primer segundo. Así que el intento de la lectura a veces es en balde», confiesa, lo que lleva a pensar que habrá generaciones que no disfrutarán del placer de una buena lectura, un café en un rincón agradable y el acompañamiento sonoro de un gran elepé.

Pero en Tula Varona, afortunadamente, la oferta consiste en todo esto. «Me encanta leer y me encanta estar en una librería», afirma la artífice, quien destaca ese amor por «lugares maravillosos». De momento, a León llega Tula Varona, un sitio que reivindica el placer de la lectura sin que sea un asunto de tozudez. El próximo jueves, a las 20.30 horas, la presentación de Caminos desiertos, caminos cercanos, de Gabriel Quindós, será la primera gran prueba de fuego de este nuevo lugar de encuentro.

La bendita locura de Tula Varona
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