miércoles 21.08.2019
Telecinco retira hoy de su parrilla a los reporteros más irreverentes de la televisión, alegando falta de rentabilidad

«CQC» cierra el chiringuito

Los ocho componentes del magazine «Caiga quien caiga», que se despide hoy
Los ocho componentes del magazine «Caiga quien caiga», que se despide hoy
Se acabó Caiga quien caiga. Después de más de seis años en antena, a los hombres de negro no les ha quedado más remedio que cerrar el chiringuito. Las sobremesas de Telecinco quedarán huérfanas de su ironía, sus críticas ácidas y su sentido del humor. El espacio, según explica la cadena, ha dejado de ser rentable. Pero a Juanjo de la Iglesia, uno de sus fundadores, la explicación le suena a excusa. «La cuestión -dice- es que ya no se puede hacer crítica en televisión y la prueba es que, salvo Los muñecos del guiñol no queda ningún programa de este estilo». Esta vez ni el apoyo de la prensa (hasta la revista El jueves les ha dedicado una portada) ni el ruido montado por sus seguidores les ha servido de nada. Al principio ésa fue su tabla salvavidas. «Nuestros inicios -cuenta el presentador- fueron muy duros. La mayoría de las semanas no sabíamos ni a dónde ir y la audiencia tampoco era muy buena. Pero, lo que son las cosas, Telecinco tuvo mucha confianza en nosotros y arriesgó». El número de espectadores, es cierto, no era demasiado elevado. Pero las críticas eran buenas y hay ocasiones en que interesa mantener un programa que da prestigio. Ahora CQC se marcha con la cabeza muy alta. Desde que el pasado 28 de noviembre se anunció su desaparición, su cuota de pantalla, que ya empezaba a remontar, ha ido en aumento. El pasado domingo, por ejemplo, Wyoming y los suyos lograron una marca que ya hubieran querido para sí en temporadas precedentes: 2,7 millones de espectadores y un 23,5% de cuota de pantalla. Y es de prever que en la última emisión (bien por morbo, bien por nostalgia), la cifra aumente. Esta noche -decía el viernes De la Iglesia antes de entrar a grabar- se me va a caer el alma a los pies». Ha formado parte de Caiga quien caiga desde que comenzó a gestarse, hace ya siete años, en el departamento de proyectos de Globomedia y en este tiempo ha hecho de todo. «En un principio -cuenta- iba a ser sólo coguionista y subdirector, pero empezaron a liarse las cosas y me tocó ser también copresentador y reportero». Recuerda, con cierta sorna, cómo se metieron a los espectadores en el bolsillo. «Todo aquello resultaba muy raro, nadie sabía muy bien en qué consistía -dice- porque no nos salía nada. Pero nuestro talento, en un primer momento, fue convertir en espectáculo lo que eran puros fracasos». Los reporteros de Caiga quien caiga trataban de llamar la atención de los personajes relevantes con preguntas que, en el mejor de los casos, los dejaban descolocados.

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