lunes 23/5/22

El criptoarte se abre paso en el presente de los creadores de obras como negocio del siglo XXI, frente al alma bohemia de épocas pasadas, dejando ahora en manos de la tecnología blockchain la garantía de autenticidad del talento y acercando el ambiente íntimo y personal del estudio al metaverso.

Este mundo virtual, aún muy inexplorado en España, generó el pasado año 3.500 millones de dólares (en criptoarte y NFT) y todavía es «un bebé que no sabe gatear», a falta de que muchos artistas se den cuenta de que sus pequeños estudios pueden abrir la ventana de internet, según explica en una entrevista con Efe el artista y profesor Antonio García Villarán, uno de los primeros del país que se ha lanzado a comercializar sus obras como NFT.

Tokens no fungibles

Estos Tokens no fungibles, que se pueden crear también de otras cosas (una canción, un tuit, un libro), permiten al artista asociar su obra al servicio de blockchain, que garantiza la autenticidad, la creación y la propiedad, «un contrato que siempre estará ahí».

El comprador de criptoarte puede comercializar con esa obra y los artistas incluso percibirán una regalía por cada transacción, lo que incrementa las ganancias cuando hay importantes revalorizaciones.

El criptoarte emerge como un negocio del presente frente al espíritu bohemio
Comentarios