lunes 21.10.2019

Cuando los grises son agua

El acuarelista asturiano Valentín del Fresno expone en la galería Bernesga.
Cuando los grises son agua

marcelino cuevas | león

El acuarelista asturiano Valentín del Fresno podría vivir en cualquiera de los paisajes que pinta. En su periplo viajero prefiere la costa cantábrica y las montañas de León, en este caso, en la exposición que muestra en la galería de arte Bernesga, la hermosa comarca de Babia.

Valentín del Fresno retrata rincones con encanto, pueblos idílicos que a pesar de su belleza se despueblan inexorablemente. Al artista le gustaría integrarse en esos paisajes cercanos, íntimos, cuya esencia el capaz de plasmar con los fugaces colores al agua y emoción, mucha emoción.

Y, de vez en cuando, como a los habitantes decimonónicos de nuestros pueblos remotos, el artista baja a la ciudad y la contempla con sorpresa, y la pinta a través de la mirada del que se asombra con lo demasiado grande, de lo excesivamente ruidoso. Hermosas son también las acuarelas de Valentín del Fresno dedicadas a la ciudad leonesa, pero no tanto como los rincones mágicos de entorno rural de Asturias y León.

Valentín del Fresno ha visitado León con sus obras en numerosas ocasiones y se siente orgulloso de cómo reciben los leoneses sus exposiciones. Alguien pudiera pensar que la repetición de los temas, que el trabajar día tras día en el campo, pudiera convertir al artista en una especie de funcionario que acude monótonamente a su espacio laboral, pero no es así. «Para pintar el paisaje –dice- hay que ponerse ante él, hay que disfrutar del aire libre, hay que sentir los cambios de temperatura, las distintas luces del día, hay que pintar bajo el sol o cobijado bajo un paraguas los días de lluvia... de esta manera es imposible incurrir en la rutina. Siempre estás presenciado un espectáculo asombroso lleno de facetas nuevas. Aunque de vez en cuando también hay que sentarse en el estudio para hacer un bodegón o algún retrato. La pintura como cualquier otra actividad, tiene infinitas maneras de entenderse y practicarse».

El pintor es uno de los acuarelistas más laureado de España. «La acuarela –asegura- requiere mucha rapidez, hay que pintar las cosas sin pensar, trasladando al cuadro la impresión de un momento, todas las emocionas que el artista experimenta. Por eso creo que el mejor modo de emplear los colores al agua es trabajando ante el paisaje directamente».

Del Fresno cuida el detalle y se maneja maravillosamente en una gama de colores en los que siempre destacan los grises. Esos delicados grises de las brumas que ocultan el paisaje en las mañanas de su tierra y que el artista es capaz de trasladar a todos y cada uno de los escenarios que reinterpreta con sus pinceles. Y aquí está una vez más, como aquellos artesanos andarines que en otras épocas circulaban por los caminos polvorientos con su carga de ilusiones, aquí vuelve con esos grises delicados que son agua...

Cuando los grises son agua
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