martes 18/1/22

Descubren la gran piscina del frigidarium de la Legio VI Victrix

Casi un siglo separa las termas de la Legio VI Victrix de la VII Gemina, un centenar de años en los que el suelo de la actual ciudad se alzó al menos un metro de altitud. El imperio modificó el campamento y uno de sus edificios principales
Recreación de la piscina del frigidarium de las termas de la Legio VI. Abajo, parte de un labrum de las termas. MORILLO CERDÁN

Se sabía que estaba, pero no cómo era ni su disposición. Los vestigios de la Legio VI se perdieron en gran parte por la ocupación de la Legio VII Gemina, pero los arqueólogos no han dejado de buscar los enclaves en los que aquellos primeros emisarios imperiales trazaron la efigie de lo que hoy es León. Uno de ellos es el catedrático de arqueología de la Universidad Complutense de Madrid Ángel Morillo Cerdán que, junto a Victorino García Marcos y Rosalía Durán, ha perfilado las diferentes dependencias de las termas del primer campamento. «Ya sabíamos que las termas de la Legio VII eran más grandes que la Catedral. Había salas calefactadas de 30 metros de longitud con un hipocausto de un metro de altura, pero no conocíamos la disposición de las termas anteriores. Los primeros restos surgieron tras las labores de restauración de la Catedral a mediados del siglo XIX. En 1996 las obras en el Sector de Puerta Obispo pusieron al descubierto, junto a la porta principalis sinistra del campamento de la Legio VII Gemina, la esquina de la gran manzana ocupada por el edificio termal. Dichas evidencias se encontraban muy arrasadas debido a la subida de la cota de la topografía original del campamento en este sector, que presentaba un fuerte declive hacia el este, lo que impidió proseguir la excavación hasta delimitar las estancias-

La primera evidencia

Morillo Cerdán, catedrático de arqueología de la Complutense, ha hallado la primera evidencia de las termas de la Legio VI, en concreto la gran piscina del frigidarium (sala fría), primera etapa del circuito propio de los ‘spas’ romanos. El análisis arqueoarquitectónico ha permitido conocer la secuencia constructiva completa del mismo, sin duda vinculado a las termas legionarias que se extendían bajo la gran manzana que después ocuparía la Catedral. Este espacio estuvo ocupado en un primer momento por la gran piscina de un frigidarium, construida en opus caementicium y pavimentada en opus spicatum, inscrita en una gran estancia rectangular que se pierde bajo la Catedral. Algunos argumentos permiten proponer su antecedencia a la construcción de la gran puerta monumental, por lo que debería corresponder al campamento julioclaudio ocupado por la Legio VI Victrix entre 15 y 68 d. C.

En una fase posterior, la piscina fue amortizada y reutilizada, conformando la infraestructura de unas letrinas cuadrangulares, pavimentadas con losas de piedra y dotadas de una antecámara con un posible labrum y un zócalo con placas marmóreas importadas de Estremoz (Portugal). Aunque se han perdido por completo los asientos, es posible determinar que presentaban bancos corridos en dos o tres de sus lados, posiblemente de madera. Esta transformación debió tener lugar en el momento en que se construye la porta principalis sinistra, obra monumental erigida durante el último tercio del s. I d. C. La estancia destinada a las letrinas de las termas permaneció en uso hasta la segunda o tercera décadas del s III d. C. En ese momento el espacio sufre una nueva adaptación en la que se emplea abundante ladrillo reutilizado, que amortiza completamente las letrinas. De hecho, durante las catas aparecieron monedas depositadas en el fondo del canal de desagüe de las letrinas, que marcan la historia de este edificio desde época flavia hasta mediados del Siglo III, época en la que desaparecen esta infraestructura sanitaria. El posicionamiento topográfico de los restos constructivos permite avanzar interesantes datos de cara a la reconstrucción del urbanismo y los cambios en la topografía de este sector del campamento romano de las legiones VI Victrix y VII Gemina.

La ciudad creció un metro

De hecho, Ángel Morillo destaca que hay zonas exteriores al campamento que se alzaron alrededor de seis metros en menos de un siglo, mientras en su interior el nivel de paso subió un metro, extremos que dan una idea de lo que supuso la transformación de León entre la época augustea y la llegada de la Legio VII en tiempos del el emperador Galba.

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