lunes 26.08.2019

El Grial reúne pruebas

La investigación continúa. Dos años después de que se desvelara que el Santo Grial es en realidad el cáliz de Doña Urraca, el caso no está, ni mucho menos, cerrado. Los investigadores Margarita Torres y José Miguel Ortega no han dejado de buscar nuevas pruebas que certifiquen su hallazgo de manera irrebatible.
El Grial reúne pruebas

verónica viñas | león

La historia sigue abierta. Dos años después del bombazo que supuso revelar que el cáliz de Doña Urraca es el Santo Grial, los historiadores Margarita Torres y José Miguel Ortega continúan buscando pruebas que refuercen su tesis. Además de los incontestables pergaminos hallados en la Biblioteca de El Cairo que acreditan que el cáliz leonés es el mismo que veneraban los primeros cristianos, los dos investigadores han hallado otras evidencias.

En la colegiata románica, que albergaría desde hace mil años la copa de la Última Cena, hay «más que indicios». No sólo las pinturas del Panteón Real —considerada la Capilla Sixtina del románico— parecen estar consagradas a la copa con la que Cristo habría instaurado la Eucaristía, sino que hay otros símbolos que revelan que la colegiata custodia en su interior la mayor reliquia de la cristiandad.

Bajo la estatua ecuestre de San Isidoro, que preside la fachada principal de la joya del románico, y justo encima del conocido zodíaco, «alguien en los siglos modernos dejó la memoria del cáliz a la vista en una metopa en la que aparece una pila bautismal de la que sale la cabeza de Cristo y, sobre ella, una cáliz. Así que, de alguna manera, siempre lo hemos tenido a la vista», asegura Torres.

La investigadora y concejala de Cultura considera que los anglosajones, que pronto sacarán un documental sobre el Grial leonés, han sido quizá más sensibles a un tema que levanta pasiones desde hace siglos. Después de publicar Los reyes del Grial, el libro con la sorprendente revelación de que el Grial está en León, Torres y Ortega descubrieron que Fernando I cambió el trazado oficial del Camino de Santiago para hacerlo pasar por delante de San Isidoro, para que todos los peregrinos se detuvieran ante la iglesia que contenía la reliquia más buscada en los últimos 2.000 años, incluidos los nazis, que enviaron una delegación a España en busca de la preciada copa, aunque no llegaron a León. Juan Eslava Galán, que cuenta la historia como nadie y aborda precisamente la búsqueda del Grial por los nazis en su libro La II Guerra Mundial contada para escépticos, cree que la investigación realizada por Margarita Torres para concluir que la Copa de la Última Cena está en San Isidoro «es un tema fascinante».

La gran pregunta sigue siendo, no obstante, por qué el mayor monarca de la cristiandad, el rey leonés Fernando I, mantuvo en secreto que poseía el cáliz de Cristo.

El Grial, uno de los mayores símbolos del poder, la religión y el fanatismo en la era cristiana, levantó tal expectación en San Isidoro los meses siguientes a su ‘descubrimiento’ que el cabildo se vio obligado a reforzar las medidas de seguridad y crear una cámara blindada en la que exponerlo como un unicum.

Las instituciones valencianas, con apoyo de la jerarquía eclesiástica, se apresuraron a ‘validar’ el cáliz de la Catedral de Valencia como el auténtico Grial y crearon una ruta de peregrinación, emulando el Camino de Santiago, que no ha tenido demasiado éxito. La ‘guerra’ continúa.

El Grial reúne pruebas
Comentarios