sábado. 02.07.2022

El rescate de un artista

El Auditorio acoge ‘Espacio creativos’, del desaparecido artista leonés Pablo Gago.
Antonio Merayo y Marcelino Cuevas, coordinador y comisario de la exposición, respectivamente; Marisa Valbuena, del departamento de exposiciones del Ayuntamiento; Rosa María Olmos, estudiosa de la obra de Pablo Gago; y Charo Valencia, amiga del pintor. DL

dl | león

Me gustaría decir de Pablo Gago que se fue con el reconocimiento de la ciudad que tanto amaba y que está dispuesta a olvidarlo bajo paletadas y paletadas de silencio. En su última visita, al borde ya de los noventa años, entonaba como un mantra que su ilusión era ver en su ciudad una gran exposición antológica de su obra. No estaría demás ahondar en las circunstancias que lo impidieron, pero no es momento.

Hoy se está apartando el silencio que amenazaba con sumirlo en el olvido y puede verse en el Auditorio Ciudad de León una grandiosa muestra de sus trabajos de los primeros tiempos, una sorprendente colección de cuadros que abarca desde 1947 a 1966.

Pintura Bruta

En ellos destaca, además de su temprano compromiso con la abstracción, su acercamiento a la Pintura Bruta que Dubuffet definió como «toda clase de producciones que presentan un carácter espontaneo y fuertemente imaginativo». Bruta fue un término fijado por el pintor vanguardista francés para designar el arte creado por personas que son ajenas a las formas de expresión artística y a los valores culturales tradicionales y que pintan espontáneamente para satisfacer una necesidad interior.

Precursor del arte abstracto en España, Pablo Gago Montilla con tan sólo 20 años expuso en París, donde más tarde pudo también estudiar gracias a una beca del gobierno francés, junto a Dalí, Picasso, Tàpies y Miró. Era amigo de los hermanos Saura, de Carlos, el cineasta, y de Antonio, el pintor. Y a lo largo del siglo XX se codeó con los artistas más destacados de este país, como los creadores de los movimientos El Paso y Dau al Set. Arquitecto de formación, estudió cine con Carlos Saura y teatro junto a Miguel Narros, con el que incluso llegó a formar una compañía. El acto de pintar, para Gago, siempre fue un acto de vida. Pintó miles de cuadros, más de 25.000.

Donó al Museo de la Catedral de León dos cuadros pertenecientes a la serie Vitrales, desarrollada entre los años 1944 y 1945 a partir de la inspiración de las vidrieras del templo leonés. Y es que la pasión pictórica de Gago le debe todo a la contemplación de estas vidrieras, «cuyos colores traspasan el límite de la línea –decía-, invaden el interior oscuro y crean un ambiente tan abstracto y cálido como la luz». Al comienzo de los 50 Gago tuvo la oportunidad de irse a París como becario del Instituto francés de Bellas Artes, donde estudió con el cubista Lhòthe y se aproximó al grupo Space. Durante esta etapa compartió exposiciones con pintores de la bohème y junto con Miró, Picasso, Tàpies, Calder, Saura y Oteiza estuvo presente en la Exposición de arte fantástico en Madrid, 1953. Después vinieron otras exposiciones individuales y colectivas en París, Madrid, Barcelona y México.

Decía Pablo Gago sobre su obra: «Tiendo a la forma grande porque no se presta a lo equívoco. Expresión sencilla del pensamiento complejo. Lo rotundo. Sin grito. La verdad inventada en la superficie del cuadro. Con los medios del color y su consecuencia de forma. Esto es mi pintura. Creo que el arte tiende a ser la expresión de la esencia de la existencia. El conocimiento de la existencia no es arte, sino ciencia. El arte lo inventa el hombre, como otro lenguaje, para aproximarse más a la explicación de sí mismo y de su mundo».

Tenemos los leoneses que felicitarnos por este redescubrimiento de Pablo Gago, por esta primera entrega en la que podemos conocer sus pasos pioneros en el mundo del arte de España y Europa.

Ahora, que ya está abierto el camino, debemos perseverar y conseguir dar a conocer y poner en valor todo su legado, además de su pintura sus encuentros con el teatro y el cine, fue Premio Goya, y tantas otras facetas de este leonés que de ninguna manera puede pasar a la extensa nómina de ilustres olvidados de la cultura leonesa.

El rescate de un artista
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