martes 24/5/22

«La Filosofía ha de guiar a la sociedad»

Si fuera un lugar sería de clima templado, sin estridencias. Diego García Paz, jurista, filósofo, escritor, leonés... cualquier orden puede representarle, regresa con un libro marca de la casa: ‘Entre la ley y la honestidad’ (Torre de Lis). Ahí anda este hombre al que parece imposible sacarle de quicio.
                      Diego García Paz, que acaba de publicar su último libro, ‘Entre la ley y la honestidad’ (Flor de Lis), este jueves en el Café Gijón. B. ORDOÑEZ
Diego García Paz, que acaba de publicar su último libro, ‘Entre la ley y la honestidad’ (Flor de Lis), este jueves en el Café Gijón. B. ORDOÑEZ

Podría ser, o al menos parecerlo, el hombre tranquilo, pero sería imposible debido a la vida que lleva y las responsabilidades profesionales a las que hace frente. Diego García Paz, leonés de apenas 40 años, es letrado jefe de Civil y Penal de la Comunidad de Madrid. Y un apasionado de la Filosofía, de la literatura, la conversación, de León... Entre su trabajo y su circunstancia casi podría presumir de liderar un género narrativo. Con Entre la ley y la honestidad regresa a la actualidad. Y le vuelve a salir un libro suculento, en el que personajes históricos son sometidos a esa lupa doble: la ley y la honestidad. En estos tiempos de ferias de libros, uno de los más recomendables es este de García Paz.

Lo traerá a león, claro... «Por supuesto. El libro, en primer lugar, será presentado en Madrid. Y a continuación, será presentado en León. Se trata de un libro que por su temática no es ‘flor de un día’. Puede leerse en cualquier tiempo y extraer de él conclusiones que resultan aplicables (¡y en qué medida!) a lo que hoy nos está pasando», dice el autor leonés como carta de presentación.

Qué le lleva a García Paz a escribir puede tener varias hipótesis. Primero, su condición de lector. Y luego, de estudioso. Además, alguien que sacó sus difíciles oposiciones a las primerísimas de cambio aún conserva esa habilidad innata. Y luego, que ha encontrado un filón para dotarle a sus libros de un carácter original.

«Realmente para mí este tipo de actividad literaria cumple dos cometidos: primero la evasión de lo cotidiano; pero también un reto: cada personaje que recorre las páginas del libro, tiene una relación con el Derecho que tal vez nadie pudiera imaginarse; se trata de buscar al personaje más insospechado y encontrar su enlace con la materia jurídica; y sin embargo, siempre, por difícil que parezca, ese personaje aporta algo al Derecho. ¿Por qué esto es así? Porque todo Derecho tiene un fundamento filosófico. El Derecho, para producir su fin, que es la Justicia, debe descansar siempre en la Ética. Dentro de estos personajes he acudido en este volumen no solo a personas, sino incluso a un edificio para demostrar que en él también hay Derecho, y de una forma muy especial, a través de la luz: nuestra propia catedral. Mi intención es hacer ver que lo que realmente ha de guiar a la sociedad es la Filosofía, la Ética, que las normas jurídicas deben ser el instrumento a su servicio, y no utilizarse para otras cuestiones. Todos los personajes del libro han experimentado, de una forma u otra, lo que ocurre cuando ambos mundos, Derecho y Filosofía, no van de la mano. Si con ello consigo crear un estilo novedoso, una corriente de pensamiento, que tiene por fin llevar al lector a que descubra, de forma amena y didáctica, y de la mano de personajes muy variados, aquello que debe fundamentar al Derecho, yo estaré encantado», asegura.

En lo más cercano, García Paz mantiene contacto directo con León por cuestiones familiares y personales. «Yo trato, y he tratado siempre, de hacer brillar la cultura de León en la capital de España. Ahora con mi propia contribución. León es reconocido a en Madrid, sin duda, por su muy importante nivel intelectual y cultural, desde lo literario, lo gastronómico, lo artístico… y espero que también desde lo filosófico y lo jurídico», remarca.

Diego García Paz se mueve por tanto en estos terrenos en los que la escritura le mueve como un canto a la Ética: «Al pensamiento crítico y al respeto de los derechos humanos desde un prisma que no es el del Derecho Positivo, el de la fría norma escrita. Y ante la discrepancia entre una norma injusta y la Ética, precisamente porque esa norma, en verdad, no respete lo más básico y en lo que debe inspirarse, siempre debe prevalecer la honestidad, por encima de todo. Séneca es uno de los personajes que está en el libro, y él mismo está en su portada. Basta con ver la mirada que el poder, representado por Nerón, le dedica al filósofo, que además fue su preceptor, para entender que entre la ley y la honestidad, en tanto la ley no se equipare a la honestidad, será ésta la que ha de vencer. Así lo decía el filósofo: lo que la ley no prohíbe, puede prohibirlo la honestidad. En definitiva, es una llamada a la revolución intelectual ante la injusticia, aunque esta se presente vestida de otra cosa. Y una reivindicación de la Filosofía en unos tiempos como los que nos tocan vivir: porque la Filosofía nos hace valientes, libres, y nos da la luz necesaria para no acatar, por miedo, imposición, o presiones del tipo que sean, mandatos que en modo alguno buscan el bien común, sino el personal de quien los emite», relata dando un pase en largo acerca de la necesidad de introducir tantos argumentos a la convivencia. Ssobre el resto de su actividad cultura e intelectual, García Paz afirma que a parte de escribir los artículos de corte filosófico que integran este nuevo libro, Entre la ley y la honestidad, que es la continuación, más crítica, del primer volumen, La desesperación como origen del Derecho, participa en varias revistas divulgativas y literarias. «Escribo ensayos propios de mi especialidad profesional, y me dedico a la docencia como preparador de oposiciones. Los artículos de corte filosófico tienen un filón infinito».

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