miércoles 18/5/22
Apoyo al teatro

Una firma para el Emperador

Tras la campaña en ‘change.org’ que sumó más de 7.000 peticiones hace cuatro años, ya hay una nueva para conseguir la reapertura del teatro cerrado en 2006
                      La escalinata del Teatro Emperador en 2006, cuando cerró definitivamente sus puertas. RAMIRO
La escalinata del Teatro Emperador en 2006, cuando cerró definitivamente sus puertas. RAMIRO

No surtió efecto. Hace cuatro años ‘change.org’ reunió 7.133 firmas en apoyo a la reapertura del Teatro Emperador. Ahora, ha comenzado una nueva petición en la misma plataforma, que en cinco días ha conseguido el respaldo de más de 700 personas.

El Ministerio de Cultura, que pagó cuatro millones y medio de euros por el Emperador, no ha sabido qué hacer con el edificio en dieciséis años. El alcalde de León, José Antonio Diez, ha anunciado en varias ocasiones su intención de asumir la gestión del Emperador, pero no el coste de la reforma interior.

El teatro cumplió 70 años en septiembre. Su historia ha sido absolutamente teatral y, de momento, con final trágico. Su construcción fue un proyecto tan colosal para un León de posguerra que los promotores se arruinaron antes de concluir el edificio. La constructora Gargallo lo compró para pasar a los pocos meses a manos de la Elde (Empresa Leonesa de Espectáculos), que llegó a tener otras nueve salas en la ciudad y 178 empleados. Fue diseñado por los arquitectos Manuel y Gonzalo de Cárdenas y Francisco J. Sanz sin escatimar lujos, como la gran araña de cristal de roca que cuelga del techo y pesa una tonelada y media o la alfombra con el escudo bordado de la empresa y pasadores dorados sobre la majestuosa escalinata que conduce al segundo piso, así como los asientos de terciopelo rojo, cuya última restauración costó 40.000 pesetas (240 euros) por butaca.

El Emperador, con capacidad para 1.300 espectadores, alzó el telón con la revista Sueños de Viena, de la Gran Compañía de Kaps y Johan, los Vieneses. Con la proyección de la película Cinema Paradiso bajó el telón el 31 de octubre de 2006. Hasta hoy.

En su etapa como presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero quiso convertir el Emperador en sede del Centro de las Músicas Históricas. Su sucesor, Mariano Rajoy, lo puso a la venta sin éxito en dos ocasiones, y rebajó su precio a 3,7 y 3,2 millones de euros, sucesivamente. El actual Gobierno de Pedro Sánchez tampoco ha dado ninguna solución.

Un proyecto en el limbo

Muchas de las estancias del Emperador no han sido tocadas desde 1951, fecha en la que se inauguró el teatro. Baúles, proyectores y hasta un piano se amontonan por todo el edificio, mientras ninguna administración parece dispuesta a sufragar la reforma interior, pese a que el conocido dibujante y arquitecto Peridis hizo un proyecto hace once años, tras ganar un concurso de ideas.

Peridis nunca mostró los bocetos, aunque aseguró que «era un proyecto muy respetuoso, porque a mí me gustó mucho el teatro como era». Sin dar cifras, calculó que el presupuesto de la rehabilitación era «muy moderado». Sin embargo, mucho antes del cierre del teatro, el ‘gallinero’ tuvo que ser clausurado por problemas de seguridad.

En 2012 el Ayuntamiento exigió la restauración de las fachadas del edificio, por su delicado estado de conservación y por miedo a que se desprendieran algunos ornamentos y cornisas. El ministerio gastó entonces 350.000 euros.

Tres presidentes del Gobierno y ocho ministros de Cultura han sido incapaces de reabrir el Emperador. Hay una generación de leoneses —los más jóvenes— que jamás han visto el interior de este emblemático teatro.

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