domingo. 04.12.2022
CULTURA

El Gran Café: 25 años de música en familia

Celebra sus bodas de plata convertido en un referente musical de la ciudad después de que por su escenario hayan pasado los artistas y grupos más reconocidos del panorama musical
El Gran Café de León, ubicado en el corazón de la ciudad, cumple 25 años desde su fundación

El 1 de octubre de 1990 sonaba como uno de los temas más famosos del momento el ‘Show me heaven’ de Maria McKnee que formaba parte de la banda sonora de ‘Días de Trueno’, conocida película interpretada por Tom Cruise y Nicole Kidman. También se escuchaba con fuerza el disco de ‘Los tres tenores’, que recorrió todo el mundo. Mientras tanto, y en un ambiente más cálido e innovador, el de un nuevo local en pleno centro de León, sonaban los primeros acordes de un grupo de salsa brasileña llegado de Oviedo. Fue el primer concierto en El Gran Café, un local que ahora cumple 25 años con decenas de actuaciones en la memoria de su coqueto escenario, algunas de ellas de nombres míticos en el panorama musical.

Ese primer día de octubre de hace un cuarto de siglo todo eran prisas para llegar a tiempo al acto inaugural. De hecho, ese mismo día no se disponía todavía del permiso necesario y los nervios eran más que evidentes. Pero todo salió a pedir de boca y ese día El Gran Café dio sus primeros pasos para convertirse a día de hoy en un local emblemático de la capital leonesa a imagen y semejanza de otros similares que hasta entonces solo podían verse en grandes ciudades como Madrid y La Coruña.

En León apenas existía por aquel momento ‘El cafetín’ el café ‘Victoria’ como establecimientos más relevantes, pero el deseo inicial era el de introducir la música en la ciudad. “Fuimos a Madrid y a La Coruña para coger ideas, tuvimos muchísimo éxito y se nos quedó pequeño, así que montamos la parte de arriba”, explica Marina Borregan, que recuerda estos 25 años como “muy bonitos”. Durante sus comienzos resultó “una novedad” en un momento en el que la calle Cervantes de León, donde se ubica el local y ahora una de las más transitadas por los amantes del tapeo, todavía no era peatonal. “Esta esquina era muy transitada y cuando venía a abrir tenía gente esperando en la cola”, reconoce Marina.

Pero para abrir el local fue necesario acometer una importante reforma que costó seis meses en los que se transformó la anterior mercería que ocupaba el edificio en lo que es ahora. “Era una mercería en la que había alzacuellos de plástico, guantes negros de señora… cosas que ahora son graciosísimas”, incide Marina, que recuerda cómo “hubo que tirarlo todo” y a día de hoy todavía se aprecian “los cuarterones, que es lo único original”. Dentro del ambiente cálido que se respira en El Gran Café, algunas joyas pasan casi desapercibidas, como una preciosa botica del año 1800 llegada de Asturias a partir de la que se montó el bar de la planta superior. “Hubo que bajar el suelo para que entrara y en algún cajón todavía está escrito ‘venosa’ o ‘ultravenosa”, añade.

En los comienzos los grupos tocaban en El Gran Café cuatro pases durante dos días, a las siete de la tarde y a las 12 de la noche con entrada gratuita, generalmente los miércoles y los jueves porque la preparación del concierto requería muchas horas para preparar la actuación y los fines de semana “no había tiempo” porque “desde que entrábamos no parábamos de trabajar”. El primer día era una toma de contacto con el cliente, que comentaba la actuación y el segundo día “aumentaba la clientela”.

En este tiempo, el mundo de la música ha cambiado enormemente y eso se percibe también en el día a día. Hace no tantos años los lunes por la mañana se recibían ya las primeras llamadas, la elaboración de la cartelería era mucho más compleja y “se tardaba muchísimo”, además de que las actuaciones tenían que prepararse “con tiempo”. Pero la legada de las nuevas tecnologías, y en especial de Internet y las redes sociales, han agilizado y facilitado todo el proceso. Además, la ciudad de León “se encuentra en un sitio muy bueno, porque está de camino a Galicia y Asturias” y los conciertos se programan entre semana algo que “viene bien a los grupos que hacen una parada y se quedan en León”, añade el encargado de la contratación de los grupos, Guillermo Mateo.

Añoranza de los leoneses

Pero la crisis también ha jugado un papel importante, como en otros muchos locales, en el día a día de El Gran Café. De hecho, Marina recuerda cómo, cuando no se cobraba entrada “había actuaciones en las que no te podías mover” y desde que se cobra entrada para las actuaciones están menos masificadas, si bien eso permite a la gente moverse a gusto y encontrarse cómoda, que es lo que se pretende también en el local. “La crisis se ha notado muchísimo, se ve solo gente anciana en León, y la gente joven se marcha cuando empieza a trabajar”, puntualiza Marina.

Sin embargo, la gente que ha tenido que salir de León es la que más añora este local y en las fechas en las que regresan a casa, especialmente Semana Santa, Navidad e incluso en verano, “están como locos” y se percibe de nuevo ese “calor” que también se aprecia en la gente de fuera, que “alucina” con el local y su esencia. “Ya ví la catedral, ví el Gran Café… ya lo ví todo en León”, recuerda Marina que le dijo un día un cliente.

Los artistas

Por el escenario de El Gran Café han pasado algunos de los artistas más granados del panorama musical. Con especial añoranza se recuerda la figura de Antonio Vega, que actuó en tres ocasiones en el local, fue “muy especial” y a la que “se echa mucho de menos”. Era una persona “muy tímida que no pedía nada especial” pero a la que la música “no le trató bien”, y aunque en sus últimos días “la voz le podía fallar”, la guitarra “la tocaba de maravilla”, explica Marina. “Solo por verle a dos metros y escuchar la canción de ‘La chica de ayer’, merecía la pena”, insiste a la vez que asegura que se trata de “la persona más importante que ha tocado aquí”.

Los músicos llegan a El Gran Café “cuando empiezan o cuando caen” y otros muchos nombres conocidos también han pisado el local, como el caso de M-Clan, que llegó cuando daba sus primeros pasos y lo hizo “con las botas camperas y como si fuera el desembarco de Normandía”, porque acudieron con un equipo enorme para un escenario de pequeñas dimensiones. “Vamos a tocar en el portal de Belén”, dijeron cuando lo vieron, recuerda Marina con cariño.

El cariño es mutuo, y tal es la relación de complicidad que se genera, que Marina reconoce que cada año recibe en Navidad la llamada de Raimundo Amador, una persona “entrañable y todo un personaje”, entre otros. También Javier Krahe es “de la familia”, Montana ha pasado por el escenario de El Gran Café con su “vozarrón impresionante” o Dover pasó por este escenario “porque eligieron una sala mítica por cada ciudad, y vinieron aquí”.

Borregan explica que le gustaría que por el local pasaran artistas como Santiago Auserón o Burning, pero también otros personajes que ya han pasado por El Gran Café, caso de Ariel Rot o Nacho Vegas “que es una persona encantadora”. Pese a que se trata de nombres muy conocidos, el ambiente sigue siendo “muy familiar” y en general quieren venir a una ciudad como León y a un escenario como este porque “vienen a una ciudad tranquila” y eso se sigue agradeciendo. En especial en momentos como los actuales, en los que algunos artistas se sienten “un poco agobiados” por el uso excesivo de los teléfonos móviles.

De hecho, Marina recuerda cómo personajes como el Gran Wyoming no tiene problema en hacerse fotos con los espectadores del concierto, pero cuando sale a conocer la ciudad o a tomar algo después de la actuación y se siente reconocido por la calle “se agobia aunque es encantador”, igual que le ocurre a Loquillo, que en una ocasión “cogió una cámara y la rompió porque no quería foto”. También en El Gran Café ha habido fiestas con personajes conocidos como Rosy de Palma, Beatriz Carbajal, los Boleros Bengalíes o Pablo Carbonell, entre otros muchos.

Las jam sesión y más

Una de las iniciativas que más aceptación tienen en El Gran Café son las ‘jam session’ que se celebran los martes desde hace diez años de manera ininterrumpida. Con motivo de este 25 aniversario, cada mes se hace una sesión con artistas de León, por las que ya han pasado Alex Cooper o Rob DeLion y hay otros diez artistas programados durante todo el año. “Esta idea se puede dejar”, puntualiza Guillermo Mateo, que entiende que las ‘jam session’ “hay que moverlas” porque después de tanto tiempo “la gente se cansa” aunque los músicos “son como de la familia”.

Ahora además se está poniendo en marcha un proyecto de teatro, en el que se ponen en escena tres pases de 20 minutos, es decir, microteatro, una idea que permite “un contacto más íntimo con el artista” el primer viernes de cada mes, con una entrada de tres euros que permite ver “teatro en vivo”, hasta ahora con gran éxito, ya que unas 120 personas se dan cita cada viernes. Iniciativas todas ellas que dan un toque especial a este local que celebra sus bodas de plata y que mantiene su esencial familiar y musical en la ciudad de León.  
 
 

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