domingo. 26.06.2022
PATRIMONIO

La muralla en Era del Moro ya está a salvo

La restauración ha concluido, pero continúa la obra para hacerla paseable
Vista del Molino Sidrón desde el adarve de la muralla. RAMIRO
Vista del Molino Sidrón desde el adarve de la muralla. RAMIRO

Era uno de los puntos negros de la muralla. La rehabilitación del tramo que discurre por Era del Moro ya ha concluido. Sin embargo, las obras continúan. Esta parte de la fortificación tardorromana, que no se había tocado en años y había sufrido numerosos desprendimientos, entra dentro de un plan más ambicioso que la simple restauración.

El proyecto prevé que el adarve de Era del Moro sea paseable. Será el tercer tramo de la muralla que se podrá recorrer, junto al de Ruiz de Salazar (80 metros a lo largo del jardín del Cid) y otros 80 metros en la calle Carreras, con acceso desde la Casona de Puerta Castillo que alberga el Centro de Interpretación del León Romano. Ahora comienza el ambicioso plan, de un millón y medio de euros, para dar visibilidad a este ‘punto ciego’ de la muralla, en el lienzo norte.

La fortificación en Era del Moro ha permanecido semioculta durante décadas por una tapia de ladrillo cuya demolición, junto a las pequeñas construcciones que alberga en su interior, permitirá despejar la muralla y crear una zona ajardinada que conecte con Ramón y Cajal.

Asimismo, el derribo de una nave en este ‘esquinazo’ redescubrirá el Molino Sidrón, el último molino harinero que conserva León —de titularidad municipal—, y que también está previsto restaurar. En conjunto, esta intervención liberará 2.186 metros cuadrados de suelo colindante con la muralla, antes abandonado, que será recuperado y abierto al público.

En Conde Rebolledo, donde se desplomó un cubo hace año y medio, también prosiguen los trabajos para rescatar otro punto negro de la muralla. Al igual que en Era del Moro, la visibilidad del cubo ha estado muy menguada por las construcciones que lo rodeaban y cuya demolición provocó que el cubo se viniera abajo en parte. Cuando concluya la restauración, el cubo podrá verse desde una perspectiva hasta ahora inédita.

La reforma y ampliación del Museo de San Isidoro, cuyas obras han salido ya a concurso, permitirán rescatar otro tramo de la muralla, que hasta ahora era de acceso restringido. Y es que la visita al futuro museo incluye un paseo por el adarve de la muralla a lo largo de la calle de Ramón y Cajal. En el plazo aproximado de un año, la mayor parte de la muralla tardorromana de León será paseable, uno de los objetivos marcados en el Plan Director, redactado por el arquitecto Melquíades Ranilla.

Una muralla libre

Un asunto escabroso es liberar la muralla de las edificaciones anexas a ella. A excepción de las calles Carreras y Ramón y Cajal, prácticamente en todo el perímetro de la fortificación hay construcciones adosadas: en San Pedro de los Huertos, en Ruiz de Salazar, en la calle de Serradores o en el Caño Badillo, donde para la construcción del párking subterráneo bajo la Plaza Mayor se derribaron tres metros de muralla. En 2006 el Ayuntamiento anunció un ambicioso plan para dejar exenta la muralla, que se financiaría con la venta de suelo público.

En 2011 el Ayuntamiento calculaba que en 2017 habría concluido el arreglo integral de la muralla y que aproximadamente la mitad (un kilómetro) sería visitable. Los plazos no se han cumplido.

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