jueves 17.10.2019

León pone música a las partituras silenciadas

Julia Franco, Fernández Llamazares y Evelia Fernández. RAMIRO
Julia Franco, Fernández Llamazares y Evelia Fernández. RAMIRO

La trágica historia de María de Pablos se resume en que fue una pionera que nació en el momento equivocado. La gran pedagoga Nadia Boulanger, maestra de grandes músicos como Zubin Mehta, Philip Glass, Daniel Barenboim, Leonard Bernstein, Yehudi Menuhin o Aitor Piazzola, quedó admirada de la originalidad de María de Pablos, hoy prácticamente una desconocida.

El Festival de Música Española dedica su 32 edición a descubrir la obra de María de Pablos —en la mayoría de los casos, reestrenos de obras que no se tocan desde los años 30—, así como de Rosa García Ascot y de Ileana Pérez Velázquez.

El festival que dirige Miguel Fernández Llamazares rescatará también la figura y obra del pianista y compositor leonés Pedro Blanco, una labor en la que la pianista Julia Franco se ha empleado a fondo en los últimos años para recuperar las partituras del músico nacido en León en 1883 y fallecido en Oporto en 1919 y recoger todo su corpus musical en dos cedés. El Auditorio Ciudad de León y el Ángel Barja acogerán siete conciertos, entre el 12 y el 27 de este mes, que incluyen cuatro estrenos: Columnas de luz, de la compositora cubana Ileana Pérez; Danzón Gran Vía, del también cubano Flores Chaviano, encargo de la Orquesta de Cámara Ibérica; Contra las cuerdas, del donostiarra Gabriel Loidi; y Allegro, una breve pieza de Rosa García Ascot, que interpretará el pianista Ignacio Clemente.

Entre los intérpretes que actuarán en esta edición destaca el pianista ucraniano Dmytro Choni, de 24 años, ganador del premio Paloma O’Shea, que actuará como solista con la Sinfónica de Castilla y León.

Fernández Llamazares agradeció a esta orquesta, que abre el festival el jueves, su sensibilidad por dedicar la mitad del programa a partituras de María de Pablos y Rosa García Ascot. Sin embargo, dejó en evidencia al gobierno autonómico: «No tiene justificación que la Junta no haya aportado ni un sólo euro en los 32 años del festival». También pidió apoyo a la Diputación para extender los recitales a otras localidades de la provincia y para «desentrañar» la música de muchos compositores leoneses, guardadas en archivos y «que no se tocan porque las partituras son ilegibles».

El Festival de Música Española, subvencionado por el Inaem con 15.000 euros por su alta calidad, cuenta con una partida de 20.000 del Ayuntamiento, que además cede el Auditorio. El presupuesto de esta edición, que rondará los 40.000 euros, se completa con la venta de entradas —a un precio de 5 euros, los conciertos en el Ángel Barja; y 12 euros, los del Auditorio—.

El festival proyectará en El Albéitar el sábado, a las 20.00 horas, dos mediometrajes del Proyecto Luz de José Luis Temes, que presentará él mismo; uno de ellos, el audiovisual Caín y Abel, sobre la Obertura dramática, del compositor astorgano Evaristo Fernández Blanco. El programa lo completan una exposición fotográfica y la presentación del libro Añoranzas y saudades, de José Antonio Martínez-Pereda, ambas dedicadas a la figura del pianista y compositor leonés Pedro Blanco.

La concejala de Acción y Promoción Cultural, Evelia Fernández, ha destacado la calidad de uno de los festivales «más veteranos y reconocidos de nuestro país, ya que vela por el patrimonio musical español y leonés». A lo largo de su historia el festival ha estrenado más de un centenar de obras de compositores nacionales y ha albergado más de 200 actuaciones de solistas, grupos de cámara, instrumentales y vocales, cantantes y orquestas.

León pone música a las partituras silenciadas