miércoles 12/5/21
La presidenta de Eutherpe es descendiente directa del escritor que estuvo preso en San Marcos

La leonesa Margarita Morais es la última heredera de Quevedo

La Fundación Quevedo compró por 300.000 euros el legado del escritor, un arca con documentos inéditos
Francisco de Quevedo y Villegas siempre es noticia aunque haga más de tres siglos y medio que salió de este mundo en el Convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), un 8 septiembre de 1645. El hallazgo de sus restos el pasado mes de abril en la iglesia de San Andrés de la citada localidad y ahora del legado familiar así como del árbol genealógico, vuelven a traer a primer plano la figura del autor de Los Sueños a través de uno de los herederos del escritor y residente en León, Margarita Morais -presidenta de Eutherpe-, descendiente directa de Doña Isabel de Quevedo, hermana del padre de Francisco, quien murió, como se sabe, sin tener hijos. El trasunto vital de Quevedo es el espejo en el que se miran muchos españoles, porque el gran poeta llevaría signada en su conducta los estigmas que le marcarían: las cárceles, destierros, traiciones que padeció por su enfrentamiento con el poder y que caracterizan al mejor español inmolado en bien de su patria. De este modo, Margarita Morais vuelve a ser noticia no precisamente por esa labor que año tras año realiza en favor de la música en esta ciudad desde la Fundación Eutherpe, sino porque por sus venas corre sangre de los Quevedo, al ser una de las herederas directas del legado del autor. Un legado que en días pasados ha sido noticia nacional por haberlo puesto en venta Carmina Becerro, conocida en el mundo de la alta costura como Carmela Rosso, en 300.000 euros. La herencia Este legado, que consiste fundamentalmente en un arca con más de cincuenta carpetas con documentos inéditos, retratos, requerimientos judiciales, facturas, condenas... ha sido adquirido por Trébol Gestión, una sociedad de construcciones y contratas que a su vez destinará estos documentos a la Fundación Quevedo, en la población de Torre de Juan de Abad, que fuera propiedad del escritor. «Estos documentos», señala Margarita Morais, «guardados por Quevedo celosamente hasta su muerte, se han ido trasmitiendo de generación en generación de herederos en mi familia durante casi cuatro siglos, hasta llegar a la actual». Pero aunque la venta de estos documentos haya partido de Carmina Becerro, no es la familia Becerro la heredera, como señalaron algunos medios estos días. Los verdaderos herederos de los papeles de Quevedo, continúa diciendo Morais, fueron Amalia Morais Mendizábal (madre de Carmela Rosso) y sus hermanos Modesto, Damiana,  Federico, Carmen, Ramón y José Antonio (padre de Margarita);  todos ellos nacidos en La Serna de Iguña (Cantabria). En cuanto a Gregorio Becerro Bermejo, padre de Carmela Becerro, recalcó Morais «es natural de La Alberca (Salamanca) fue el marido de Amalia y no es el heredero» ni de casta ni de los documentos de Quevedo. «Los nombres arriba indicados son hijos de Margarita Mendizábal y Martínez de Velasco, nietos de Amalia Martínez de Velasco y Bustamante y bisnietos de Juana de Velasco y Quevedo. Ellos son los descendientes directos de Isabel Gómez de Quevedo y Sáez de Villegas hermana de Pedro Gómez de Quevedo y Sáez de Villegas, padre de Francisco de Quevedo y Villegas», concluye. El biógrafo y estudioso de Quevedo Pablo Jauralde, bibliotecario y catedrático de Literatura Española en la Autónoma de Madrid, fue el primero en ponerse sobre la pista de estos documentos y en contacto con el que él pensaba era un «presunto heredero», que luego resultó no serlom y le instó encarecidamente para que no vendiera el archivo, depositado en una caja fuerte en un banco de Salamanca, y lo desgajara. Según Jauralde, «se han separado del conjunto algunos objetos, como la venera de Santiago; un crucifijo, probablemente el sudario de Santa Teresa, algún mueble¿».

La leonesa Margarita Morais es la última heredera de Quevedo
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