miércoles. 17.08.2022

El libro que rescata a un hombre bueno

José Antonio Fernández Llamas publica ‘Alberto López Argüello. De su amistad con León Felipe a la filantropía’
                      El autor del libro, Fernández Llamas. Abajo, la portada del número 2 de Diario de León, donde escribe López Argüello.
El autor del libro, Fernández Llamas. Abajo, la portada del número 2 de Diario de León, donde escribe López Argüello.

Fue un tiempo irrepetible con personas irrepetibles. Y si no que se lo digan a José Antonio Fernández Llamas, un autor leonés no al uso. Inspector de policía, él mismo se define como «entusiasta de la literatura». Ya sería mucho, pero es que él le añade a su verdad narrativa una pasión por el rigor que le hace imbatible. Con el libro Alberto López Argüello. De su amistad con León Felipe a la filantropía (Círculo Rojo) alcanza la excelencia a la hora de relatar y dibujar un León de inicios del siglo XX en el que se dieron hitos que definen la historia local y su idiosincrasia.

Lo grande de esta historia es León, claro, en una época en la que, por ejemplo, nace Diario de León. Pero en cuanto al libro, el hallazgo de Fernández Llamas es cómo enriquece lo que quiere contar sobre Alberto López Argüello (Zamora, 1878-Santander, 1932) con la ciudad que crece y se forma. Con nombres clave como Isaac Martín-Granizo, director de este periódico y que con el protagonista de la publicación formaban lo más parecido a un tandem audaz e intelectual perfecto.

Igual de interesante es el germen de Alberto López Argüello. De su amistad con León Felipe a la filantropía. Lo cuenta el propio escritor: «Llegué a él por casualidad. A través de León Felipe», señala, además de dejar claro su amor por la poesía, la historia y la literatura con mayúsculas. Y el reconocimieno y agradecimiento al apoyo de Gregorio Fernández Castañón, algo así como su mentor.

«Descubro que López Argüello es de León. Empiezo a investigarlo, veo que tiene una presencia fundamental en el Diario de León», remarca, además de resaltar sus valores intelectuales, filantrópicos y una visión aperturista del mundo que le rodea. López Argüello es trasladado a Santander, donde su prestigio le lleva al nobramiento de presidente de la Diputación de Santander y ahí es donde aparece la figura de León Felipe con el que traba gran amistad.

El libro supone todo un relato vital y circunstancial en el que hay nada más y nada menos que 356 notas a pie de página. Que sirven tanto para conocer la valía humana de López Argüello, que se codea con lo más granado de la sociedad y política española, pero que como jurista e inspector de Trabajo tiene tiempo y vocación suficiente para elaborar, por ejemplo, un ensayo sobre la explotación infantil en el trabajo. Es decir, compromiso con el conocimiento pero también con el prójimo.

Alberto López Argüello se estableció en León, pues de aquí eran sus padres y resto de ascendientes, todos ellos pertenecientes a la burguesía local e ilustrada. Nieto de Deogracias López Villabrille, fundador del Eco de León, primer periódico de orientación moderna de la ciudad, y sobrino de Augusto López Núñez, Clotaldo, considerado por muchos el ‘primer periodista’. Antes de finalizar el siglo comenzó su actividad literaria: en poesía y producción dramática. Junto con Isaac Martín Granizo, ganó el primer premio en el certamen literario convocado con motivo de la inauguración del monumento a Guzmán el Bueno. Formó parte del primer equipo de redacción del Diario de León, periódico con el que siguió colaborando aun después de abandonar la ciudad.  En el número 2 del Diario (primero que se conserva), ocupan la mitad de la portada dos artículos suyos.

El autor también desvela que aquellos años cántabros le llevan a tratar con Alfonso XIII.

«Alberto López Argüello no fue un hombre cualquiera, ni en aquella ni en esta época. Si hubiéramos podido oírle, su voz remembraría la música, como su íntimo León Felipe...», comienza así la sinopsis de esta reivindicación de un hombre bueno.

El libro que rescata a un hombre bueno
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