domingo 22.09.2019
CULTURA

Muere Caminero, un grande de la música leonesa

Era profesor de la Escuela de Música y lideró en los 80 el mítico grupo La Fuga .
Muere Caminero, un grande de la música leonesa

Era tan elegante en el escenario que, cuando se subía, todos los músicos lo miraban. Y era un guitarrista con nervio sensible, con una voz carismática que encima cantaba más que bien. Con canciones que daban un paso más que las del resto, como si quisiera ser exigente y comprometido con los vientos musicales que en los finales de los 80 sonaban a una oportunidad que no quería perderse. Y, encima, era el más guapo de todos. El cantante de La Fuga. Toño Caminero. El alma de la banda que más apostó seriamente a la modernidad con enjundia que proponía el pop británico, efervescente por aquel entonces.

Con todos esos argumentos, Antonio Toño Caminero lejos de despertar recelos o envidias, o apariencias altivas, era superquerido por la familia musical leonesa, de antes y de ahora, que encontraban además en él alguien de quien aprender. De sus conocimientos y de su media sonrisa, de sus silencios y de su manera de escuchar a todo el mundo.

En tiempos en los que las redes sociales en León eran el Berlín o el Layla, Toño Fuga, poco noctámbulo, era un presente discreto con un grupo de amigos siempre unidos que formaban clan amable de la escena cultural leonesa.

Aunque muchos eran los que reclamaban su presencia en los escenarios, pronto se reinventó hacia otros derroteros, aunque la música, su música, siempre estuvo presente. Como no podía ser menos, Toño Caminero apostó por la vanguardia. La que entonces parecía ciencia ficción y ahora ordena nuestras vidas. Fue de los primeros a los que se empezó a oír hablar de las posibilidades que abría la informática. Y se ve que pronto se puso manos a la obra, a trabajar, aprender y aportar, asuntos que se le daban bastante mejor que las florituras inservibles.

Hilos finos

Y así se convirtió tanto en profesor de Informática Musical y del Taller de Sonido de la Escuela de Música de León, como de compositor de bandas sonoras, terreno en el que confesaba sentirse encantado y realizado como creador. En este ámbito, varios de sus proyectos recibieron importantes premios en festivales de trascendencia en el sector como Documenta-Madrid.

Pero para muchos de los que lo conocieron, un premio importante fue ese casi a punto de triunfar que vivió La Fuga, y que llegaba por su buen hacer musical sin padrinos ni nada parecido.

Ahora que parece que los Hilos finos huyen en silencio, suena esa canción como algo desolador, que sólo puede llevar a los tiempos en los que sonaba este dream team del pop leonés como un motivo de orgullo hasta para los músicos, más proclives al escepticismo con el que nunca debería ser contrario: Antonio Caminero (voz y guitarra), Ángel Baillo (bajo y coros), Javier Iriso (teclados), Javier Tirado (batería) y Chema Fernández (guitarra). La gran Fuga de León que, por cierto, nunca se escapó.

Si en algún momento el espíritu de Caminero hubiera desfallecido por aquello de la parte ingrata que tiene cualquier carrera musical, él siempre supo afrontarlo con la mayor de las discreciones. Como si estuviera seguro de que esto de la música va bastante más allá de la palmada en la espalda. Y tenía razón: suenan seguro ahora canciones de La Fuga, rebuscadas por Youtube. Hilos finos, Las Lanzas, La patrulla perdida (y olvidada)...

O también Si queda algo es frío. Ahí se equivoca Toño Caminero. Queda mucho calor de su dulce mirada, esa media sonrisa pícara, ese cariño al escuchar. Y, por cierto, mucha obra. Iniciática y de madurez. Cuánto disfrutaron los que han vivido junto a él. Un tipo que sumaba amigos y fidelidades, virtudes que contaban otros nombres imprescindibles como Eduardo Gómez Úbeda, Fredy Valbuena, Toño Capricho, Carlos González Fornos, José María Sevillano y un largo etcétera de incondicionales con los que la música de León soñó ser grande.

Muere Caminero, un grande de la música leonesa
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