miércoles 20.11.2019

El Musac abre un salón para las visitas

El museo estrena temporada con una antológica dedicada a las ‘rayas’ de María Lara y las partituras de Mestres Quadreny.
Detalle de la exposición de Maite Garbayo. RAMIRO
Detalle de la exposición de Maite Garbayo. RAMIRO

verónica viñas | león

Un moderno salón de estilo sueco es lo más llamativo de la nueva temporada del Musac. No se trata de una exposición —conviene aclararlo— sino de un ‘espacio social’ para reunirse, trabajar, leer, charlar y hasta pintar en las paredes. El salón, que ocupa la mejor estancia del centro de arte contemporáneo de Eras de Renueva, permanecerá abierto, en principio, por tiempo indefinido.

El objetivo es «aumentar el uso social del museo por parte de públicos diversificados, muchos de los cuales esperan tener más opciones que solo ver exposiciones», tal y como explicó ayer Mar Sancho, directora general de Políticas Culturales de la Junta.

El Musac ha invertido más de 121.000 euros en las cuatro exposiciones que inaugura hoy, a las 17.00 horas, y que giran en torno a la represión tardofranquista, la música y el feminismo. El Laboratorio 987, la sala más experimental del museo, acoge el proyecto ‘leonés’ Geologías antropológicas, en el que Miriam Isasi lleva trabajando desde 2011, tras participar en un taller impartido por Antoni Muntadas en el Musac.

La artista ha peinado los montes leoneses buscando metralla de la Guerra Civil y la ha transformado en otros objetos que, pese a todo, permanecen ligados a los bandos de resistencia. Con el metal fundido, por ejemplo, ha creado una llave 12 de clarinete. Con ella, el 22 de septiembre, el compositor Joan Espasa interpretará la obra Nuca —que alude a los ejecutados—. El proyecto lo completa el trabajo Wolframio, que evoca a los maquis y al paisaje militarizado de Ferradillo. Una propuesta coreografiada por Rosario Granell, que podrá contemplarse en vivo mañana, a las 13.00 horas.

La artista de las rayas

La granadina María Lara ha llenado de rayas la sala 3 del museo. «Partiendo de elementos muy escuetos, da pie a una obra muy emocional», según Olveira, que ha comisario esta exposición titulada Sensaciones, registros e impresiones, en la que el espectador se encontrará únicamente con bandas y líneas. Una muestra en la que se han seleccionado piezas de los ochenta y noventa hasta la actualidad.

Dar la oreja, hacer aparecer: cuerpo, acción y feminismos (1966-1979) es la tesis doctoral de Maite Garbayo Maeztu convertida en exposición. Indaga en cómo las mujeres usaron el cuerpo para ocupar espacio público durante el tardofranquismo; y lo hace a través de una docena de artistas —Pilar Aymerich, Jordi Benito, Esther Ferrer, Alicia Fingerhut, Olga L. Pijoan, Fina Miralles, Antoni Muntadas, Paz Muro, Carlos Pazos, Núria Pompeia, Ángeles Ribé, Dorothée Selz y Gonçal Sobrer— que estaban en activo en los setenta. A muchas de ellas, entrevistadas por Garbayo, se las puede escuchar como un murmullo de fondo en la exposición. En el montaje aparecen cuestiones como las luchas callejeras del movimiento feminista, los derechos sexuales y reproductivos, la violencia o «los gestos que se tuercen y sortean los aparatos represivos del franquismo».

El ‘toque leonés’ a esta muestra lo pone la artista Silvia Zayas con la performance Sons del zoo, prevista para mañana a las 20.00 horas.

El Espacio Vitrinas alberga Los laberintos musicales de Mestres Quadreny, el químico y compositor que fue amigo de Miró, Tápies y Joan Brossa. Uno de los grandes renovadores de la música contemporánea y máximo representante de la llamada música aleatoria. Las obras que se exponen —recortes de prensa, libros, folletos y programas, con la célebre Aronada (partitura circular) o la Suite bufa, una partitura a partir de un trozo de plano de la ciudad de Barcelona—, pertenecen al Archivo Mestres Quadreny, creado en el Centro de Documentación del Musac a partir de las donaciones de Jaume Maymó, que es también el comisario de la exposición.

La entrada al museo hoy y mañana es gratuita.

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