domingo 27/9/20

La otra parte de Marlango

Alejandro Pelayo, el polifacético compositor, pianista y productor, presenta esta noche en el Teatro El Albéitar su segundo disco: ‘La memoria de la nieve’
El pianista Alejandro Pelayo, en una imagen promocional de su segundo disco en solitario. DL
El pianista Alejandro Pelayo, en una imagen promocional de su segundo disco en solitario. DL

Lugar: El Albéitar.

Hora: 21.00.

Entradas: 8 euros.

Alejandro Pelayo, compositor, pianista y productor conocido sobre todo por su trabajo al frente del grupo Marlango junto a Leonor Watling, presenta hoy en El Albéitar (21 horas. 8 euros) su

segundo disco en solitario La Memoria de la Nieve, grabado de la mano de Altafonte. En el disco colaboran Suso Sáiz, Vicent Huma, Pablo Pulido y Marta Mulero en el violonchelo y estará disponible a partir del próximo 25 de octubre en todas las plataformas digitales y en vinilo.

Será así una presencia distinta de Pelayo a la de su más conocida junto a Leonor Watling.

«La memoria de la nieve es la banda sonora de ese instante mágico del invierno cuando empieza a nevar por primera vez y se oye el crepitar de los copos y el frío congela el aliento pero también una metáfora sobre el alzheimer y lo efímero de los recuerdos. Es un disco minimalista de piano y violonchelo sobre la pérdida y las despedidas, con la impagable colaboración de Suso Sáiz, Marta Mulero y Vicent Huma. Es la música que suena cuando se borran las imágenes, lo cotidiano se vuelve irreal y emocionante, y los recuerdos hacen trampa. Es lo que queda después de la tormenta. Música triste para curar la tristeza», señala.

«Intento con la música defender un territorio donde soy feliz y no permito que nada ni nadie ensucie ese lugar blanco donde mis hijos juegan con mis padres y no existe el dolor ni la enfermedad. Voy al piano a esconderme, a refugiarme cuando necesito cobijo o calor. Estas composiciones son fotografías que han perdido un poco el color, en algunas apenas se intuye el paisaje, otras están veladas. Estas doce piezas repiten una y otra vez el motivo principal de la melodía con el firme propósito de no olvidar, de aferrarse a un recuerdo donde fuimos felices», afirma el autor. «Cada invierno vuelve a nevar como si la nieve tuviera memoria de los días y de los lugares y después llega la primavera y los recuerdos se van borrando, se van derritiendo con el sol, y todo lo que nos queda, lo único que nos queda es el presente».

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