sábado 25.01.2020
Historia

Un policía leonés tras la ‘Operación: matar a Franco’

Alejandro Gallo publica en abril una novela sobre el fallido atentado contra el dictador en Compostilla Afirma que el plan fue un calco del asesinato del nazi Reinhard
Franco junto a empleados de Compostilla durante su visita al Bierzo. DL
Franco junto a empleados de Compostilla durante su visita al Bierzo. DL

«No fue una chapuza». El fallido atentado contra Franco en Ponferrada era «casi un calco de la ‘Operación Anthropoid’», que acabó con la vida de Reinhard Heydrich, uno de los hombres fuertes de Hitler, el 27 de mayo de 1942 en Praga. Así lo defiende el escritor leonés Alejandro Gallo, comisario-jefe de la Policía Local de Gijón. Los maquis leoneses trataron de asesinar al dictador en 1949, un golpe que, de haber tenido éxito, habría cambiado radicalmente el curso de la historia. Es el argumento de Franco debe morir, la nueva novela de Gallo, licenciado en Filosofía, Ciencias Políticas y Ciencias de la Educación.

En 2009 Gallo publicó el best seller Operación Exterminio, donde relataba la guerra sucia contra la guerrilla republicana durante la represión franquista. El libro concluye con la matanza de 28 maquis y enlaces en 1948 y otros 22 miembros de la guerrilla socialista, que fueron arrojados al Pozo Funeres. «Necesitaba contar lo que ocurrió después», explica Gallo. La nueva novela, que verá la luz en abril, retoma el hilo a partir de abril de 1948 y gira en torno a tres acontecimientos: la evacuación de la guerrilla desde el puerto de Luanco, el atentado de Compostilla y la aniquilación de la partida de Manuel Caxigal.

Nueve años después del término de la Guerra Civil, los maquis de Asturias y León están acorralados. Indalecio Prieto, presidente del PSOE, dirige personalmente desde el exilio francés un plan para evacuar a la última resistencia contra Franco. Pone a su disposición un barco bonitero atracado en el puerto de Luanco.

Alejandro Gallo junto a una escultura de Sherlock Holmes. DL

Los líderes de las dos facciones guerrilleras que aún mantienen la lucha, el asturiano Manuel Caxigal y el leonés Manuel Girón también comprenden que es suicida quedarse. Sin embargo, tienen la oportunidad de perpetrar un último golpe. La inauguración de la central térmica de Compostilla les brinda una ocasión de oro. El día ‘D’ es el 28 de julio de 1949. «Son conscientes de que si fracasan solo les quedarán dos opciones: morir en la montaña o hacer las maletas», afirma Gallo.

El escritor leonés, que fue oficial del Ejército, ha estudiado al detalle el atentado, convenientemente silenciado, no solo por la prensa española, sino también por la europea. Únicamente unos pocos periódicos norteamericanos, como el Milwaukee Sentinel, publicaron el frustrado magnicidio.

¿Qué falló en el atentado? El autor de Asesinato en el Kremlin responde que «subestimaron el vehículo en el que viajaba Franco». Las ráfagas de los subfusiles y las granadas apenas ‘arañaron’ el Mercedes 770 Pullman Limousine blindado, regalado al dictador por Hitler. «Solamente alcanzaron a algún escolta». «Si hubieran tenido dinamita, la cosa habría cambiado». El escritor leonés explica que los maquis utilizaron los mismos subfusiles que el comando checoslovaco que atacó el coche de Heydrich, uno de los principales arquitectos del Holocausto. La diferencia es que en el atentado de Praga lanzaron además una mina anticarro contra el vehículo del oficial nazi.

Admite Gallo que no se conocen todos los hechos «al cien por cien», aunque ha tratado de reconstruirlos con la mayor verosimilitud. El escritor asegura que algunos trabajadores de Compostilla no solo conocían el plan para acabar con Franco, sino que habían aportado información, como la hora de llegada de la comitiva. «El No-Do estaba filmando», aunque no cree que se conserve película con el momento del ataque.

«Fue el atentado de la desesperación», dice. Gallo no descarta una tercera novela, que concluiría probablemente con los asesinatos de Caxigal en 1950 y de Manuel Girón, un año después. El leonés Francisco Martínez López ‘Quico’, de 94 años, es el último maquis que queda con vida. Junto a Manolo, Jalisco y Atravesado cruzó la frontera francesa rumbo al exilio en 1951.

Gallo, que presentará Franco debe morir el 10 de abril en la Feria del Libro de León, está seguro de que volverá sobre la guerrilla, aunque intercalará novelas tanto de su célebre inspector Ramalho da Costa como del comisario Gorgonio, dos sabuesos que le han convertido en uno de los mejores escritores de novela negra de España.

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