martes 15/6/21
cultura ■ PATRIMONIO

Primero la Panera, después Sandoval

Arquitectos y. representantes del Ayuntamiento de Mansilla Mayor entregan el proyecto para hacer de la Panera un centro de recepción de visitantes por valor de 350.000 euros. Contará con más de 400 metros cuadrados útiles y será punta de lanza para la resurrección del monasterio..
José Alberto Martínez, Ramón Cañas y Pablo López-Presa. DL

e. gancedo | león

Sus promotores aseguran que el acuerdo implica «el mayor punto de inflexión en los 150 años de decadencia de este colosal monasterio» y, a la vista de lo que han venido haciendo las distintas administraciones en la frágil maravilla cisterciense desde la llegada de la democracia, puede que tengan razón. El monasterio de Santa María de Sandoval es el lugar de las promesas incumplidas. Las hemerotecas están repletas de afirmaciones que nunca llegaron a hacerse efectivas, y la realidad resulta implacable: la ruina sigue y hasta hace poco su acceso estaba vedado a visitantes, curiosos e investigadores.

La pasada semana, el Ayuntamiento de Mansilla Mayor presentaba al Instituto Leonés de Cultura un proyecto por un importe de 200.000 euros —que se sumarían a los 100.000 ya comprometidos por la Junta— para, con un total de 350.000 euros una vez incluida la parte municipal, salvar el edificio de la Panera con objeto de convertirlo en un espacio operativo que podría funcionar como centro de recepción de visitantes.

El inmueble, del siglo XVIII e inmediato al cenobio, se encuentra en estado deplorable y es, a juicio de Pablo López Presa, arquitecto y teniente de alcalde de Mansilla Mayor, «el mejor síntoma de todo lo que le pasa al monumento». «Por supuesto que lo más importante es el monasterio, su consolidación y apertura», aunque el paso previo constituye, a juicio de este equipo de gobierno «ilusionado y comprometido con Sandoval», la recuperación de la Panera.

Hace ya diez años, la Junta de Castilla y León redactó un proyecto para convertir el edificio en centro de visitantes pero, en aquel momento, la junta vecinal de Villaverde de Sandoval frustró la inversión anunciada por discrepancias sobre el uso. El pasado 2017, y después de muchas conversaciones y encuentros, representantes de consistorio y junta vecinal llegaron a un acuerdo de modo que la segunda cedía el inmueble —de su propiedad— para fines culturales. «Ese acuerdo de cesión de la Panera es el que ha permitido esta colaboración a tres entre Junta, Diputación y Ayuntamiento que va a significar un cambio de rumbo en lo que respecta al monasterio», valoró López-Presa, también concejal de Espacio Público.

Según el proyecto presentado en el ILC, y al que ha tenido acceso el Diario, las obras previstas sacarán a la Panera de su ruina actual: así, se renovará completamente el tejado, se reforzarán las arcadas interiores, se sanearán todos los muros, se limpiarán los suelos y se recuperarán los huecos de ventana originales, en parte desaparecidos. Además se le dotará de un nuevo solado, accesos e iluminación.

La presentación del viernes en el Instituto Leonés de Cultura tiene por objeto concurrir a la amplia subvención para recuperar inmuebles de interés patrimonial anunciada recientemente por la Diputación, y ante la cual la Panera cumple todos los requisitos. Si finalmente esa ayuda no se llegase a conceder, el proyecto seguiría adelante, algo modificado, con las aportaciones de los gobiernos autonómico y municipal. De este modo, el calendario que maneja el Ayuntamiento de Mansilla Mayor es el siguiente: una vez que el ILC apruebe su subvención de 200.000 euros, la Junta aportará sus 100.000 y el Ayuntamiento —que corresponde con cerca de 40.000 euros— tendrá tres meses para redactar el proyecto completo y sacar los trabajos a licitación. López-Presa y el alcalde de Mansilla Mayor, José Alberto Martínez, prevén que en este mismo 2018 se lleven a cabo. «Una vez realizadas las obras, el edificio podrá usarse como centro de visitantes básico, si bien la idea del Ayuntamiento es continuar con un programa de inversiones sostenido para dotar a la Panera de un uso permanente, siempre al servicio de la cultura y de Sandoval», aseguró el regidor.

Otro caballo de batalla del equipo de gobierno es la apertura del monasterio. Desde septiembre de 2017 y hasta este mes tuvo un horario fijo y una persona encargada de abrirlo gracias a una ayuda del Plan de Empleo Local autonómico, que ya expiró. La iniciativa tuvo tanto éxito que en ese breve período el monasterio atrajo a cerca de 2.000 visitantes. Ahora sólo abre para grupos con previa demanda, por lo que desde el Ayuntamiento se plantean como reto la recuperación de ese trabajador.

Primero la Panera, después Sandoval
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