martes. 29.11.2022

Reloj que sí marca las horas

El Archivo Histórico Provincial de León recupera el dispositivo que durante más de un siglo registró el tiempo en la torre de la cárcel y en todo el barrio
Eva Merino, directora del Archivo Histórico Provincial de León, y Daniel Sanz, restaurador, junto al reloj de la torre. MARCIANO PÉREZ

Casi como un lema, el Archivo Histórico Provincial de León, en la plaza Puerta Castillo, es un salvoconducto al pasado que rebusca y encuentra por fuera y por dentro. Y su directora, Eva Merino, casi obró un milagro cuando dio con el reloj de la antigua cárcel de León, que reposaba abandonado en una caja en los almacenes del edificio, y al instante, en un segundo para que fuera cuestión de tiempo, se dio cuenta de que había encontrado una joya: el reloj que sí marcaba las horas de todo un barrio, y, por supuesto, la de los presos que durante más de un siglo fueron pasando por el antiguo centro penitenciario leonés. Ayer, Merino, con la satisfacción merecida de haber rescatado un símbolo que refleja el transcurrir de la vida leonesa, lo contaba y lo presentaba, eso sí con las necesarias restricciones sociales.

El reloj de la torre fue desinstalado en 1962, tras haber comenzado a funcionar en 1855

Pero se oyó el tic tac y el sonido de las horas al pasar. Por ejemplo, a la una de la tarde en punto con precisión digital marcó la 1 y, como era costumbre en este tipo de antiguos artefactos, repitió a los dos o tres minutos.

Así, en septiembre de 2020 volvió a sonar el reloj que dejó de hacerlo en 1962 y que había empezado a ser notario del tiempo allá por 1855. Un día dejó de estar en la torre y hasta el año pasado (y ahora ya en marcha en el hall de entrada en el Archivo) su tiempo parecía haberse consumido. Pero en el Archivo Histórico de León volverá a funcionar para disfrute de los visitantes, que se encontrarán con un reloj de antes dando las horas de ahora con la misma precisión.

El restaurador del reloj, Daniel Sanz, todo un experto en la materia, natural de Peñafiel, también mostraba la satisfacción de haber logrado que este aparato de casi 90 piezas y 50 kilos de peso haya sido recuperado. Según sus estudios, el reloj de la torre de la cárcel de León sigue las pautas de fabricación de los relojes franceses del siglo XIX. Se trata así de un ejemplar que aunque haya más réplicas puede considerarse único. Y deja Sanz la duda de si Canseco Relojero fue el fabricante, es decir, el relojero propiamente, o el instalador.

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