miércoles 22/9/21

Una autovía musical a León

Los músicos de Nacho Vegas crean el grupo León Benavente, porque «en medio de ninguna parte» se gestó el proyecto. Su primer disco saldrá al mercado el 27 de mayo.
César Verdú, Eduardo Baos, Abraham Boba y Luis Rodríguez integran el nuevo grupo León Benavente.

Existe un lugar en ninguna parte que está entre León y Benavente. Un punto que bien podría ser el centro de la Península, el mismo que buscó con ahínco el dictador Franco y desató la irreconciliable pelea entre Pinto y Valdemoro. Ese enclave es el origen de un grupo musical apadrinado por el asturiano Nacho Vegas. Se llama León Benavente y el 27 de mayo publica su disco de debut en el sello Marxophone.

El cuarteto lo integran cuatro veteranos: dos de los músicos de la banda de Nacho Vegas, Luis Rodríguez y David Cobas (Abraham Boba), autor de tres discos en solitario, a los que se suman César Verdú (Swartz) y Eduardo Baos (Tachenko), productores e ingenieros de sonido en numerosos trabajos de la escena nacional.

Vegas, quien ha realizado un espléndido ejercicio literario en la hoja de promoción de León Benavente, explica: «Un alleranu, un vigués, un murciano y un maño. Suena a chiste pero es cosa seria. Todos nacidos a mediados de los setenta, trovadores y nómadas, dándose cita en medio de ninguna parte. Venían de sitios distintos y cada uno había transitado sus propios caminos por el krautrock, el pop psicodélico, el rock de autor o el folk, pero tenían que acabar confluyendo en un punto aún por definir. Aunque nadie lo sabía, en ese momento se estaba desplazando el centro de la península, o mejor dicho, se estaba gestando un nuevo estado, que era él mismo todo centro y todo periferia: León Benavente».

No deja de resultar curiosa la importancia de llamarse León Benavente para estos cuatro músicos que, de pronto, cruzaron su carrera musical en una autovía que, durante décadas, fue una tortura para los habitantes del Norte. El lugar más inhóspito entre Asturias y Madrid.

Y también es curioso que dos de estos músicos hayan encontrado su camino más allá de Nacho Vegas, en esta tierra de nadie que muy pronto será colonizada por la banda revelación del año, como auguran ya los críticos.

El debut

El disco, grabado por Oswaldo Terrones en el Red Bull Studio Madrid en febrero, incluye diez canciones: Ánimo, valiente, Las hienas, Estado provisional, Las ruinas, La palabra, Década, La gran desilusión, El Rey Ricardo, Revolución y Ser brigada. En dos de los temas, el nuevo grupo ha contado con las voces de Irantzu Valencia (La gran desilusión) y Cristina Martínez (Ser brigada). Nacho Vegas se aventura a clasificar este ‘decálogo’ de León Benavente como «road pop, porque adentrarse en ella supone un viaje físico y emocional, por carreteras y caminos secundarios».

«León Benavente no es El Pisuerga que pasa por Valladolid, no es creíble que el estado de gracia que desprenden estas canciones sea cosa de coyunturas», escribe Nacho Vegas, que lanza una apuesta a largo plazo por este nuevo proyecto musical. Considera que se seguirá hablando de León Benavente «tal vez incluso dentro de medio siglo, cuando se cumpla otro ciclo y alguien decida volver a desplazar el centro de la Península Ibérica».

La historia del grupo, como toda buena historia, nació por casualidad. Aunque esta nueva banda ha permitido dar cabida a las composiciones de Luis Rodríguez y Abraham Boba, lo cierto es que todo surgió cuando al primero el coche le dejó tirado en medio de la nada, entre Asturias y Madrid. Y esperando la grúa en un paraje indeterminado entre León y Benavente llamó a Cobas y hablaron de escribir canciones juntos...

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