domingo. 27.11.2022
DICEN que a las diez y media de la mañana del miércoles llegó un fax al Ayuntamiento en el que la Junta comprometía cuatro millones de euros para la rehabilitación del Emperador. Aún faltan seis meses para que dé comienzo la campaña electoral, pero PP y PSOE ya han empezado a competir en Miss Generosidad. Los fondos llegan pero, eso sí, de manera virtual. Porque los políticos son magos en mostrar el dinero y luego hacerlo desaparecer. Trileros con corbata, vaya. Y da igual tirios que troyanos, que no es plan de ponerse aquí a hacer distinciones. Ni siquiera cuando el presupuesto aparece en una partida finalista y no envuelto en la nebulosa de «varios» se puede confiar en que llegue a su destino. Porque, no nos engañemos, el Gobierno y la Junta han tenido más de tres años para acordarse del Emperador. Pero no parecía necesario. No ocurrió lo mismo, por poner dos ejemplos, con el Zorrilla de Valladolid, subvencionado por la Junta con siete millones, y con el Jardinito de Cabra, al que la anterior ministra regó con 500.000 euros. Pero, lo dicho, que las elecciones están aquí y hay que mostrar bien la billetera, como en una feria de ganado. Lo que ocurre es que en este caso siempre se trata de fuegos de artificio, bengalas y humo. De vez en cuando algo cae, sobre todo si las piedras se desprenden. Ya ven, más de tres años sin fondos para la Catedral y el efecto gravitatorio de dos gárgolas hace que lluevan los millones. Esperemos que el dinero para el Emperador llegue antes del mes de marzo. De lo contrario, me temo que, gane quien gane, el trilero se guardará la bola entre los dedos y nuestro dinero en el bolsillo.

Una bola entre los dedos
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