miércoles. 10.08.2022

La «vergüenza» del arte rupestre

El investigador Juan Carlos Campos denuncia que el petroglifo de La Raposera, descubierto en 2012, une a su mal estado el deterioro de estar cubierto de cemento
                      Detalle de la estación rupestre de La Raposera, en Alija del Infantado, sobre el que se denuncia la falta de atención. JUAN CARLOS CAMPOS
Detalle de la estación rupestre de La Raposera, en Alija del Infantado, sobre el que se denuncia la falta de atención. JUAN CARLOS CAMPOS

La vergüenza del arte rupestre está en León. Así de contundente se muestra el investigador astorgano Juan Carlos Campos que denuncia que el petroglifo de La Raposera se encuentra no solo en estado de abandono sino que «no sé por qué, alguien se ha empeñado en ponerle un plastón de cemento por encima como si quisiera hacer un pequeño abrevadero o quién sabe, porque la verdad es que no hay explicación», asegura.

Las advertencias llevadas a cabo por Campos no han dado frutos, puesto que desde Patrimonio le contestaron que habían instado al Ayuntamiento de Alija a dejar el petroglifo como estaba lo antes posible, pero pasado el tiempo el cemento sigue encima del petroglifo. «Fui el otro día a verlo y es una pena», añade para corroborar el desaguisado.

La estación rupestre de La Raposera es una de las más importantes de la provincia leonesa, con varios paneles con cazoletas, y uno en especial que llama la atención por su composición, con una cazoleta principal colocada en el centro y rodeada de multitud de cazoletas más pequeñas. «No voy a insistir más en la descripción del panel principal, ya está suficientemente explicado en el post anterior que titulé La triste historia de un petroglifo: La Raposera en Alija del Infantado. Allí también se enumeran los atentados que ha sufrido esta estación rupestre, y recomiendo a quien desconozca los pormenores que utilice el enlace para ponerse en antecedentes», explica desde su blog Tierrade amacos. El petroglifo fue descubierto en 2012. Pero el entusiasmo de su hallazgo no se ha visto correspondido con su cuidado.

«Decía al principio que no pensaba repetir la denuncia, pues estaba convencido que el sentido común y la vergüenza torera se acabarían imponiendo a la dejadez y la desidia más absoluta, pero por increíble que parezca, aquí estamos de nuevo, sin haber avanzado ni un milímetro», añade.

Respecto a las gestiones llevadas a cabo ante las instituciones, el investigador ha dado todos los pasos necesarios. Pero no se puede decir que encuentre soluciones a la vista: «El Ayuntamiento de Alija del Infantado mantiene desde hace un año esta estación rupestre en un estado vergonzoso, haciendo caso omiso a las indicaciones del Servicio Territorial de Cultura de la Junta, que en marzo de este año le instó por escrito para que realice las acciones necesarias para devolver los restos al estado que tenían antes de su alteración», desvela. Además, Campos dice que el Servicio Territorial es el encargado de velar por la seguridad del Patrimonio, pero ni siquiera parece preocuparse de que se cumplan sus requerimientos.

La «vergüenza» del arte rupestre
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