sábado 8/8/20
Literatura

«Vine cuatro días a León y me quedé cuatro años»

Hace una década, José Ignacio García ganó el Delibes de Narrativa. Tiempo antes, por su cuenta y los afectos de otros, se ‘empadronó’ literariamente en la ciudad. El vasco regresa con nuevo libro y, sin vivir aquí, disfruta el sabor leonés.
José Ignacio García vuelve con ‘Algunas historias no sirven para escribir canciones de amor’. DL
José Ignacio García vuelve con ‘Algunas historias no sirven para escribir canciones de amor’. DL

José Ignacio García, un donostiarra del 65 del que se puede decir que su patria es la literatura, ahora presenta Algunas historias no sirven para escribir canciones de amor (autoeditado e imprimido en León en Punto y Seguido). Y para hablar de amor no le servirán, pero para que esta ciudad figure siempre en su currículum, se ve que sí: en la innovadora terraza de la Librería Universitaria dio hace poco sus primeros pasos ante el público. Así, que este libro en el que el autor, ahora residente en Medina del Campo, vuelca en sus relatos experiencias y giros creativos, se empapa de León porque él vincula siempre su trayectoria como escritor y activista cultural a lo que un día se despertó por las calles de la ciudad. Aún así, primero hay que atender a la evolución, que surge del desvelo y el trabajo delante del ordenador: «De alguna manera, cada libro es una ruptura con los precedentes, un viaje que afronta itinerarios u objetivos distintos. En los últimos años mi vida ha sufrido una serie de vicisitudes que me han hecho crecer como persona, ver la realidad y las reacciones y los comportamientos humanos con otros ojos y esa óptica también se ha plasmado en muchos de los relatos de este libro, en los que quizás haya volcado emociones que me ahogaban por dentro y necesitaba expulsar o compartir».

Un autor independiente como García sí que goza del apoyo tanto de seguidores como de otros letraheridos, que él a veces agrupa, como los cuentos de Navidad que edita cada año, más otros proyectos en los que da rienda suelta a su vertiente emprendedora. Pero el ciudadano literario leonés que es destaca por una sensibilidad inusual en sus textos, que, por contra, según señala, nacen de la técnica y el esfuerzo: «En cualquier caso, este libro no es un anecdotario de lamentaciones, sino un conjunto de ficciones muy trabajadas argumentalmente, muy cuidadas desde el punto del vista del lenguaje, con las voces y la extensión que cada una ha necesitado para sentirse cómoda y con unos desenlaces sorprendentes o conmovedores. Y quiero creer que la melodía colectiva que van a transmitir al lector no suena del todo mal».

Creador versátil
Activista cultural en la Comunidad, regresa a su faceta literaria fraguada en sus años en la ciudad

Junto a ello, como otra de sus características, está esa mirada que logra enfocar sobre León y en donde sí que se inspira con el mejor trabajo de campo. «A nivel literario he descubierto una hornada de autores emergentes importantes, entre los que las mujeres tienen un papel destacado. Después, cada vez que vuelvo a León saco un rato para pasear por el casco antiguo, para reunirme y conversar con otros poetas y escritores fundamentales en mi vida y en mi obra, y no puedo irme sin llevarme el buen sabor de boca de la gastronomía y los vinos de la tierra, que cada vez son mejores», afirma respecto a las sensaciones actuales cuando ejerce de leonés sin importar lo que diga la partida de nacimiento. Y si añade que «literariamente, y también humanamente, León me ha marcado de una manera especial. Tengo la convicción de que no habría sido escritor si no hubiera llegado a esta ciudad», puede decirse que León ha sido su suerte.

«Vine cuatro días a León y me quedé cuatro años»