viernes. 27.01.2023

Vuelve un León del flamenco

Antonio Canales presenta el espectáculo ‘Soleá’ Actuará el día 30 en El Albéitar con Román Vicenti, Amara & Coral Rodes, Manuel Moneo, Adán de Lozano y David Gabarri

«Toqué el infierno, pero no me quedé en él». La confesión es tan dura como la propia carrera del que está reconocido como el mejor bailaor flamenco de la historia. Antonio Canales regresa a León diecisiete años después de su última actuación en el Auditorio. El bailaor de fama internacional, que ha actuado en las mejores salas del mundo, recalará ante 200 espectadores, los que caben en el Teatro El Albéitar. La cita es el día 30 de este mes, a las 20.30 horas (con entradas a 20 euros). El polifacético bailaor, cantaor y actor presentará el espectáculo Soleá, en el que estará acompañado por el guitarrista Román Vicenti, los cantaores Amara & Coral Rodes y Manuel Moneo, el pianista Adán de Lozano y el batería David Gabarri.

En la web de la Universidad de León únicamente se explica que el espectáculo «posee magia, inspiración y la técnica del baile». Canales, de personalidad tan arrolladora como su talento, sabe muy bien lo que es caer al precipio del juego, el sexo y las drogas. Caer y resurgir.

Un día antes de subirse al escenario del Albéitar, Canales participará en ‘una mañana mágica’ en el bar Azaila 1930 (San Juan de Sahagún, 12), a las 13.30 horas, junto al humorista Ángel Manuel de Vega. El Azaila 1930 es célebre por haber ‘fichado’ a personajes tan variopintos como El Dioni, Yurena, Pipi Estrada, Toni Genil, Juan Muñoz, Cañita Brava o Carmen de Mairena.

Una carrera de excesos

Antonio Canales, de 61 años, comenzó su carrera malviviendo en las calles de Madrid hasta que el director del Ballet Nacional de España le descubrió en un tablao flamenco. Ha sido artista invitado en algunas de las mejores compañías del mundo. Ha compartido escenario con personalidades de la talla de Nureyev, Maya Plisetkaya, Peter Schaufuss, Sylvie Guillem o Julio Bocca.

Director, bailaor y coreógrafo, desde que fundó en 1992 su propia compañía, ha cosechado éxitos prodigiosos con sus espectáculos. A lo largo de su carrera ha creado e interpretado numerosas coreografías, como Torero, Gitano, Grito, Raíz, Fuerza latina, Bailaor Ojos verdes, Carmen Carmela o Mano a mano. Entre los numerosos premios y distinciones que ha recibido por su obra y la difusión de la cultura española por todo el mundo, ha recibido el Premio Nacional de Danza, varios premios Max de las Artes Escénicas al Mejor Espectáculo de Danza o como Mejor Intérprete de Danza, miembro destacado del Consejo Internacional de Danza de la Unesco 2013 y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes 2020, entre otros.

En el año 2000 fue detenido en el aeropuerto JFK de Nueva York por posesión de drogas, donde estuvo retenido durante 17 horas. En 2011 fue fotografiado practicando sexo oral a su novio en una playa de Sitges. Estos no son los únicos episodios de una vida cargada de excesos.

En unas recientes declaraciones al programa La gran confusión, que presenta Javier Sardá, Canales confesó el dinero que se embolsó por su participación en la última edición del reality Supervivientes: «Desde que me tiré del helicóptero, hasta que terminé, 1.180.000 euros», Y añadió: «Me ofrecieron mucho más dinero, pero lo que no sale del corazón no puede entrar por la boca».

Taconeo divino

Antonio Canales no actuaba en León desde 2005, con el espectáculo Carmen, Carmela, en el que no estuvo tan brillante como tres años antes con Bailaor. En 2002 protagonizó una sonada pitada en el Auditorio al presentarse en el escenario con hora y media de retraso. Finalmente, el público perdonó al ‘divo’ instantes después, fascinado con su taconeo volador; tacones que cortan el aire y la respiración de quien los pueda seguir. En aquel momento, Canales estaba en su máximo apogeo.

«Nací bailaor porque así me parió mi madre, porque me crié en el barrio de Triana. Pero eso no tiene ningún secreto: va conmigo desde siempre. Luego, sí, he hecho muchas cosas como bailarín (hubo un tiempo en el que ocupó puestos privilegiados en compañías de danza contemporánea como la de Maguy Marín o la de Maurice Béjart), pero todo eso, más que un fin en sí mismo, me ha servido para ser mejor bailaor», declaró entonces a este periódico.

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