jueves 20/1/22

La dimensión de la Vuelta a España como una de las rondas ciclistas más importantes a nivel mundial (sólo el Tour cuenta con un mayor caché) queda refrendada en numerosos aspectos. No sólo en el de los ciclistas que toman parte en ella (los mejores del pelotón), también por la difusión mediática.

Son dos argumentos importantes pero no los únicos. La Vuelta, de puertas adentro, también cuenta con una dimensión global que lo marca el operativo que cada jornada pone en marcha. Y en el caso de las etapas leonesas queda cifrado en la presencia de nada menos que 2.470 personas trabajando para que todo salga a la perfección (jueces, operarios, Guardia Civil, servicios médicos...). También en ese dispositivo aparecen los medios mecánicos. Nada menos que 400 coches son los que mueve la carrera a los que se añaden 200 motos, 22 autocares y hasta cuatro helicópteros. Y todo para que la Vuelta cuente con un desarrollo de primer nivel y también pueda lucir no sólo en los escenarios por los que discurre, también a todos los lugares a los que llega a nivel de difusión.

Además de estas cifras, en el laso de las dos jornadas en los que la ‘caravana multicolor’ esté presente en la provincia tanto desde el ayuntamiento de Cistierna como en el de Sabero se pretende llevar a cabo una fiesta del ciclismo. El hecho de que tanto la llegada de una etapa como la salida de la siguiente estén tan cerca ayuda a este objetivo y también a que en el tema de organización y logística todo sea más fácil. Y es que desde La Camperona a Cistierna apenas hay 13 kilómetros que se reducen a la mitad desde la localidad que alberga la salida de la novena etapa al municipo de Sabero donde se ubica el final de la octava en La Camperona.

2.470 personas, 400 coches, 200 motos y 22 autocares para una jornada de altos vuelos
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