domingo. 04.12.2022
Rubén Marchán se convirtió en el máximo anotador. MARCIANO PÉREZ

La mejor versión defensiva del Abanca Ademar en lo que va de temporada apareció justo antes del debut en Europa —quizá el encuentro más exigente que se avecina tras el de Bidasoa— y sirvió no solo para derrotar a un gran Guadalajara (30-21) sino, sobre todo, para demostrar que Manolo Cadenas se saca ‘conejos’ de donde casi nadie cree que los hay sin importar las bajas, los recién llegados, las dudas en la portería y la falta de minutos de descanso. Con un equipo en construcción —y asimilando el método Cadenas en modo cursillo acelerado— los leoneses se repusieron una vez más a las ausencias de Acacio, Mosic y Vieyra a base de trabajo, concentración y algún que otro toque mágico de un inspiradísimo David Fernández al que el ‘dulce’ le está durando mucho más de lo que algunos gurús aventuraban.

 

Tras un inicio titubeante de los ademaristas, con un Patotski que no aprovechó la titularidad, el ‘14’ volvió a tomar la responsabilidad de desatascar el ataque desde el tiro exterior. Suyo fue el primero del encuentro y así continuó a lo largo y ancho del primer acto, donde la pared defensiva que estaba por venir tras el paso por vestuarios apenas comenzaba a dibujarse. El cambio en la portería fue otro de los motivos que comenzaron a decantar la balanza en favor del Ademar. Slavic detuvo el balón nada más tomar posesión del cargo regalando —a propios y extraños— un avance de lo que iba a ofrecer durante el resto de choque. Una muralla casi infranqueable que tan solo derribaban las acometidas de De Souza —el mejor de los visitantes— y más tímidamente de Paredes y Márquez.

Cadenas iba corrigiendo errores al tiempo que movía algunas fichas. Feuchtmann tiene algo especial. Y da igual si es desde el lateral o bien permutando en el centro del ataque. Su personalidad arrolladora mantuvo activos a los leoneses en ambas áreas evitando que el Guadalajara se pusiera por delante en el marcador. Lo hizo por primera —y última vez— con el 3-4 a los cinco minutos. Al cuarto de hora y tras un inquietante 8-8, el técnico de Valdevimbre cumplió su palabra y puso sobre la pista a Pedro Martínez para ver si el joven argentino era capaz de afinarle ‘la orquesta’ desde la dirección del juego. Y ojalá no sea flor de un día —su personalidad indica todo lo contrario— pero el central parecía «como Pedro por su casa» regalando asistencias (cinco) a diestro y siniestro.

A cinco minutos para el final del primer tiempo, Juanjo y Carou blindaron definitivamente la defensa de los leoneses y así iban a seguir hasta el final del encuentro. Inmenso el argentino. Mientras tanto, el Guadalajara no se desesperaba pese a las paradas de Slavic y se marchó solo tres abajo (15-12) al descanso.

Pero el mejor Abanca Ademar se estaba reservando para los segundos treinta minutos. Defendió bien en bloque —daba igual si era en 6-0, 5-1 o 4-2— y jugó sus bazas al contragolpe made in Manolo Cadenas. Fruto de ese enorme trabajo en la retaguardia —algo que el preparador quiere que sea una constante e incluso que vaya a más— los de Mariano Ortega comenzaron a dar síntomas de flaqueza. A los 16 minutos llegaba la primera máxima ventaja del partido (22-16) y, aunque luego iría a más, marcó un antes y un después definitivo. Fue cuando el técnico de Esparraguera entendió que lo mejor era una retirada a tiempo. Sus constantes rotaciones hicieron ver que su Liga está en otras canchas y no en la de un Abanca Ademar al que ya no le funcionada David Fernández —mucho más discreto— pero donde Rubén Marchán acabaría por enfundarse el traje de héroe. El pivote envió sus ocho disparos a la red. Cien por cien de efectividad y máximo goleador del equipo.

Pedro Martínez se iba soltando cada vez más mientras que Tin Lucin —su principal competencia por el puesto de central— se hacía más y más pequeño. Le falta ritmo de competición al croata y entender lo que necesita el conjunto ademarista en cada fase del juego. El último tramo apenas sirvió para sacar cosas en claro. Si acaso que Cadenas se atreve con todos sin importar la edad que marque el DNI. Hubo premio incluso para Lodos y Casqueiro. Pero las dos ovaciones de la grada fueron —por este orden— para el debutante Pedro Martínez y sobre todo para un Dino Slavic que poco a poco está demostrando su valía como guardameta. La sombrea de Cupara y Biosca es alargada, pero no parece arrugarse. Ayer hizo una decena de paradas claves. Bien el Abanca Ademar, que encadena su cuarta victoria en Liga con síntomas muy positivos pese a la adversidad.

El Ademar brilla desde la defensa
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