viernes 25/9/20

La Asobal opta por no disolverse

Los clubes acuerdan celebrar nuevas elecciones Cayetano Franco hace efectiva su salida de la vicepresidencia Una junta gestora toma las riendas de forma provisional
Entrenamientos del Abanca Ademar. JESÚS F. SALVADORES
Entrenamientos del Abanca Ademar. JESÚS F. SALVADORES

La Asobal no desaparecerá. La asociación, de la que ahora mismo forman parte 15 clubes —todos salvo Logroño, Cisne y Villa de Aranda— rechazó ayer su disolución en una asamblea general extraordinaria que también oficializó la salida de la actual cúpula directiva liderada por Adolfo Aragonés y en la que Cayetano Franco cumplía las funciones de vicepresidente. Con 13 votos en contra y tan solo dos a favor de eliminarla, los representantes de los clubes acordaron celebrar nuevas elecciones —con una fecha aún por determinar— y crear una comisión gestora que dirija sus destinos de forma provisional. Una comisión que presidirá Servando Revuelta (del BM Sinfín) y en la que también estarán Javier Palacios (Cuenca) y David Barrufet (Barcelona).

La decisión de los clubes pone fin, al menos por el momento, a una guerra interna que se desató el pasado mes de marzo cuando Aragonés lograba la victoria por la mínima en las elecciones a presidente. Pese a ello, varios equipos —liderados por el Barcelona— mostraron su rechazo «presionando» —tal y como denunciaron desde la candidatura ganadora— para forzar su dimisión e incluso amenazando con abandonar la propia Asobal. Amenaza que Logroño hizo efectiva pero que el Barça, pese a hacerlo público, no llegó a efectuar finalmente.

Los clubes contrarios a la gestión de Aragonés alegaron falta de transparencia, mala relación con la Federación Española de Balonmano y «nula capacidad» para dirigir los destinos del balonmano masculino de élite, entre otros motivos. Mientras, la otra parte defendía su gestión y el derecho a cumplir sus cuatro años de mandato tras imponerse al otro candidato en las elecciones. Finalmente, el conflicto se extingue a la espera de nuevas elecciones y con el grupo liderado por el Barcelona —en el que no estaba el Abanca Ademar— como el que sale reforzado.

El propio presidente del conjunto marista adelantó a este periódico el pasado lunes su inminente salida de los órganos de poder de la Asobal, culpando a ambas partes del «lío» interno en la asociación pero subrayando que los «verdaderos responsables son quienes forzaron la dimisión de Adolfo Aragonés». Tano Franco cree que el futuro de la Asobal está garantizado aunque no se esconde a la hora de asegurar que la RFEB ha hecho fuerza para recuperar el control de las competiciones nacionales, sobre todo de la Liga. Mientras exista una asociación de clubes, la gestión de la misma corre a cargo de los equipos miembros aunque siempre con el visto bueno de la federación.

Su presidente, Francisco Blázquez, y Aragonés no mantenían una buena relación personal y eso, se quejan los clubes, acabó por afectar a las relaciones entre Asobal y Federación Española. El último conato de ruptura entre ambas partes se dio hace apenas unos meses con el sistema de competición que debía aplicarse a la Liga esta temporada. La mayoría de representantes de los equipos apostaron por mantener una fase regular con 34 jornadas mientras que la RFEB proponía crear dos grupos para relajar el calendario.

Unas desavenencias que llegaron incluso al Consejo Superior de Deportes, pero la sangre no llegó al río y ambas partes se entendieron a pocas horas de generar un problema que amenazaba con acabar en la justicia ordinaria. La dimisión de Aragonés y su cúpula abre un nuevo tiempo que todos esperan sea de calma.

La Asobal opta por no disolverse