jueves. 30.06.2022
                      Gavi fue uno de los que más dinámica le dio al juego de España, pero de nuevo no fue suficiente para que lograran la victoria. L. KABON
Gavi fue uno de los que más dinámica le dio al juego de España, pero de nuevo no fue suficiente para que lograran la victoria. L. KABON

España sobrevive a duras penas en esta Liga de Naciones (2-2). El combinado de Luis Enrique arrancó un sufrido empate a la República Checa en las postrimerías del partido disputado en Praga que la mantiene en la pugna por estar en la próxima ‘final four’ del torneo. El gol de cabeza de Iñigo Martínez socorrió a un combinado que pagó la blandura de su zaga, tan tierna que el equipo centroeuropeo la desmoronó con un par de envíos en largo. Pesek, en la primera parte, y Kuchta, en la segunda, pusieron en evidencia el serio problema que tiene La Roja, chata arriba y tan permisiva en defensa que cualquier oponente bien trabajado al que acompañe un poco la fortuna puede subírsele a las barbas por su falta de cuajo. Conviene que Luis Enrique, que privilegia la salida con la pelota por encima de la contundencia de los miembros de su retaguardia, vaya tomando nota.

Fue precisamente Pesek el encargado el abrir el marcador cuando los dos rivales todavía se estaban tanteando. El futbolista del Sparta de Praga culminó, embocando a placer, una contra conducida por Kuchta, que sacó rédito de la mala coordinación de la retaguardia española al tirar el fuera de juego. El linier vio offside, pero el VAR chivó la posición de Carvajal, que validaba la acción. Un mazazo tempranero para España, que amasaba bola, pero sin profundidad para agrietar a las prietas filas del combinado centroeuropeo. Alentada por un resultado extraordinario para sus intereses, la ‘narodni tym’ minó el camino hacia los dominios de Vaclik, exguardameta del Sevilla al que España apenas desafió en la primera parte. Un disparo desviado de Sarabia tras un buen desmarque de Raúl de Tomás fue la primera señal en ataque. A España le costó muchísimo encontrar un resquicio. Un problema recurrente frente a este tipo de contrincantes que le rehúyen el cuerpo a cuerpo. Lo halló de rebote y con una pizca de fortuna. Con la República Checa en inferioridad numérica porque Silhavy aguantó el relevo de lesionado Jantko para no quemar una segunda ventana de cambios antes del descanso, Rodri cazó un balón en la frontal y tuvo el temple suficiente para ceder a Gavi, que firmó su primera diana como internacional enviando el esférico a la tronera. Un pase a la red con la zurda del centrocampista del Barça, que fue el mejor de largo ante Portugal y sacó a España del atolladero en Praga.

Nuevo tridente

Completó la remodelación de su tridente ofensivo Luis Enrique con la inclusión de Morata y Marco Asensio por De Tomás y Dani Olmo. El extremo del Real Madrid no vestía la zamarra nacional desde el 6-0 a Alemania, pero le bastó un minuto sobre el pasto para refrendar la aseveración que hizo Luis Enrique en la previa: tiene un cañón en la zurda que es la envidia de la práctica totalidad de sus compañeros de profesión.

La madera evitó que hiciese blanco a la primera. Puede ser el abrelatas que tanto precisa La Roja para descerrajar a rivales que se encierran en su área. Del probable 1-2 se pasó al 2-1 en cuestión de un suspiro.

De nuevo un balón en largo pilló desprevenida a España, con Eric García otra vez señalado. El zaguero del Barça dejó pradera libre a Kuchta que, esta vez sí, ajustició con un remate de cuchara. Tuvo que Iñigo Martínez, el otro central, el que saliera al rescate de La Roja con un gol de cabeza sobre la bocina para mantener viva a una España que, de otro modo, hubiera salido de Praga con un feo panorama por delante en esta Liga de Naciones.

España vuelve a hacer agua en defensa
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